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Arte e Ideas

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La 61ª Bienal de Venecia. Tijeras para cortar la tensión y el listón

La presencia de pabellones de Rusia e Israel en la edición 61ª del certamen de arte más importante en el mundo ha generado tensión política. Esta será la primera Biennale de la historia sin jurado y se perfila como escenario de obligadas discusiones sobre la función social, política y catalizadora del arte.

Pabellón principal de la Bienal.Especial

Dicen que el arte puede ser el medio por excelencia para dirimir las diferencias más complejas de armonizar.

El pensador argentino Hernán Lopez Piñeyro considera que “el escenario sensible en el que ocurre la política y el escenario del arte son ambos espacios de desacuerdo y litigio”, mientras que Pablo Picasso solía decir, a propósito de la guerra y el fascismo, que “el arte no está hecho para decorar apartamentos; es un arma ofensiva y defensiva”. Por otro lado, en uno de sus ensayos vertidos en “Contra la interpretación” (1966), Susan Sontag propuso que “el verdadero arte tiene la capacidad de ponernos nerviosos”.

Algo extraño está sucediendo en los prolegómenos de la edición 61ª de la Exposición Internacional de Arte de la Ciudad de Venecia, mejor conocida como la Biennale de Venecia, que todavía sin haberse echado a andar —el día inaugural, al menos para el público general, es el 9 de mayo— se ha convertido en terreno simbólico de disputa diplomática y moral.

En vísperas de la inauguración oficial del encuentro, mientras que se realizan tres días previos de aperturas exclusivas para la prensa y profesionales del arte, la tensión podría cortarse con las mismas tijeras que habrán de cortar los listones inaugurales de cada pabellón.

El pasado 30 de abril, a nueve días del arranque, a través de los medios de difusión de la Bienal, impactó el anuncio de renuncia en bloque, de las cinco integrantes del jurado internacional de la edición. Éstas son la curadora brasileña Solange Oliveira Farkas, la curadora australiana Zoe Butt, la curadora española Elvira Dyangani Ose, la teórica de arte estadounidense Marta Kuzma y la historiadora de arte italiana Giovanna Zapperi.

Presencia de Rusia e Israel

Si bien el jurado fue extremadamente hermético en sus razones para la toma de una decisión así, sin precedentes, se infiere al menos dos motivantes, dada la proximidad de los hechos:

Medios especializados en arte y próximos a la Bienal han relatado álgidas tensiones políticas entre la organización de la Bienal y el gobierno italiano dado el regreso a Venecia de un pabellón de Rusia. La última participación de este país sucedió en 2019 y le siguieron dos ediciones sin participación, como una reprimenda por la invasión bélica sobre Ucrania.

Pabellón de Rusia en la Bienal.Especial

El miércoles 29 de abril, según relatan periodistas in situ, una comitiva de funcionarios del Ministerio de Cultura visitó las sedes en Venecia en las que habrá de llevarse a cabo el certamen. Advirtieron la presencia del pabellón ruso y se opusieron a la organización de la Bienal. Lo propio hizo la Unión Europea.

Recientemente, el presidente del encuentro, Pietrangelo Buttafuoco, ratificó la decisión de tener a Rusia entre los invitados. Argumentó que “la cultura no tiene que ser influida por la política”.

La presencia del pabellón de Israel en la Bienal también provocó protestas y divisiones dentro del circuito artístico internacional.

Diversos colectivos y artistas en el mundo cuestionaron la participación israelí en el certamen bianual. Argumentaron que las instituciones culturales no pueden mantenerse ajenas al contexto bélico y a acusaciones internacionales sobre posibles crímenes de guerra.

“In Minor Keys”, eje curatorial de la Bienal.Especial

El público elegirá

Por otro lado, al no contar con un jurado, la Bienal de Venecia anunció que pondrá en marcha un mecanismo alternativo de votación pública. Es decir que el público será responsable de elegir, en noviembre próximo, al pabellón ganador.

“In Minor Keys” (En tonalidades menores) es el eje curatorial de la 61ª Bienal de Venecia. Se apuesta, como se mencionó en su momento, por prácticas de escucha, reparación y atención de saberes no hegemónicos. La idea fue concebida por la comisaria de la edición, la curadora camerunesa Koyo Kouoh, quien encabezó el proyecto hasta su fallecimiento en mayo de 2025 por complicaciones de salud.

México inaugura su pabellón

Este miércoles, México inauguró su participación en la 61ª Bienal de Venecia con “Actos invisibles para sostener el universo”, una instalación del colectivo RojoNegro, integrado por María Sosa y Noé Martínez, bajo la curaduría de Jessica Berlanga Taylor.

Pabellón de México, instalación de RojoNegro.Especial

A través de elementos como sal, barro y tabaco, la instalación activa referencias a cosmogonías indígenas, afromexicanas y campesinas, además de explorar relaciones entre cuerpo, territorio y tiempo desde perspectivas decoloniales y ecológicas, como indica la información que proporciona el proyecto.

La propuesta dialoga directamente con el espíritu de “In Minor Keys”, tema central de la Bienal 2026, que apuesta por prácticas de escucha, reparación y atención a saberes no hegemónicos frente al clima político y social contemporáneo.

61ª Bienal de Arte de Venecia

  • Del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026
  • Sedes: Giardini, Arsenale y Forte Marghera
  • Tema: “In Minor Keys”
  • Comisaria: Koyo Kouoh (Camerún)

Más información en: https://www.labiennale.org/en/art/2026

La más antigua del mundo

La de Venecia es la bienal más antigua del mundo. Para su primera edición, en 1895, participaron 16 países diferentes, mientras que este año son 99 naciones participantes, incluyendo a Rusia e Israel, pero sin Irán. Por su parte, México fue invitado por primera vez en 1950 y lo hizo con obra de David Alfaro Siqueiros, quien recibió el Premio para Artistas Extranjeros de la edición.

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