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4 de marzo: Día Internacional de Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano

La conmemoración ocurre en un contexto en el que América Latina y el Caribe siguen enfrentando una carga desproporcionada de cáncer cervicouterino, una enfermedad estrechamente ligada al VPH.

Virus del papiloma humano. Foto: Science Photo Library / The Conversation

Cada 4 de marzo se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), una fecha impulsada por la International Papillomavirus Society desde 2018 para recordar que la mayoría de los cánceres asociados a este virus pueden prevenirse con vacunación, detección oportuna y tratamiento temprano.

La conmemoración ocurre en un contexto en el que América Latina y el Caribe siguen enfrentando una carga desproporcionada de cáncer cervicouterino, una enfermedad estrechamente ligada al VPH.

Un virus común, pero con riesgos reales

El VPH es un grupo de más de 200 virus, ya que para la mayoría de las personas no representa un problema grave: en 90% de los casos, el sistema inmunitario elimina la infección sin consecuencias. Sin embargo, algunos tipos de alto riesgo pueden provocar verrugas genitales o evolucionar hacia distintos tipos de cáncer.

En 2019, el VPH estuvo relacionado con aproximadamente 620 mil casos de cáncer en mujeres y 70 mil en hombres a nivel mundial. El cáncer cervicouterino es el más frecuente entre los asociados a este virus, aunque también puede causar cáncer anal, vaginal, vulvar, de pene y de boca o garganta.

El cáncer cervicouterino, además, suele desarrollarse lentamente, ya que pueden pasar entre 15 y 20 años desde la infección persistente hasta que aparece la enfermedad. En sus primeras etapas no presenta síntomas, lo que hace clave el acceso a pruebas de detección.

La alerta en las Américas

La Organización Panamericana de la Salud advirtió esta semana que, a cinco años de 2030, el ritmo actual de prevención y atención del cáncer cervicouterino en la región podría no ser suficiente para alcanzar las metas de eliminación.

Cada año, más de 78 mil mujeres son diagnosticadas con este cáncer en las Américas y más de 40 mil fallecen. El 83% de esas muertes ocurre en América Latina y el Caribe, donde la mortalidad triplica la registrada en América del Norte. Las cifras reflejan desigualdades en acceso a vacunación, tamizaje y tratamiento oportuno.

Avances en vacunación, rezagos en detección

La OPS destacó que 49 de los 51 países y territorios de la región ya incorporaron la vacuna contra el VPH en sus esquemas nacionales, y 24 aplican un esquema de dosis única, lo que facilita ampliar la cobertura. Actualmente, la cobertura programática regional para la primera dosis en niñas alcanza 70%.

Sin embargo, el reto está en los otros dos pilares: detección y tratamiento. Solo 14 países han introducido pruebas de detección del VPH en sus programas de cribado y la cobertura sigue siendo baja. Además, apenas 18 países reportan contar con servicios de radioterapia disponibles, esenciales para tratar casos avanzados.

Si no se acelera la implementación de estas intervenciones, se estima que las muertes por cáncer cervicouterino en las Américas podrían superar las 46 mil para 2030.

Las metas para eliminar el cáncer cervicouterino

La estrategia mundial adoptada por la Organización Mundial de la Salud plantea tres objetivos concretos para 2030:

  • Vacunar contra el VPH al 90% de las niñas antes de los 15 años.
  • Realizar pruebas de alta precisión al 70% de las mujeres a los 35 y 45 años.
  • Garantizar que el 90% de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer invasivo reciban tratamiento adecuado.

La vacunación es preventiva: no contiene virus vivo ni ADN viral, y no sirve para tratar infecciones ya existentes, sino para evitar que se desarrollen cánceres relacionados con el VPH.

¿Quiénes deben vacunarse y hacerse pruebas?

La recomendación internacional es que todas las niñas de 9 a 14 años reciban la vacuna antes de iniciar vida sexual. En personas con sistema inmunitario debilitado pueden requerirse dos o tres dosis.

En cuanto a la detección, las mujeres (y hombres trans que conserven cuello uterino) deberían someterse a pruebas de tamizaje cada 5 a 10 años a partir de los 30 años. En el caso de mujeres con VIH, la recomendación es iniciar a los 25 años y repetir cada tres años.

El uso de preservativos reduce el riesgo de transmisión, aunque no ofrece protección total, ya que el virus puede afectar zonas no cubiertas.

El Día Internacional de Concienciación sobre el VPH busca que gobiernos, escuelas, universidades, clínicas y comunidades reflexionen sobre cómo mejorar la información y el acceso a herramientas de prevención.

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