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Agentes de EU, en alerta por violencia en México
La vigilancia está "más afinada que nunca" ante el incremento de la violencia del narcotráfico en la ciudad mexicana, dijo vocero de la Patrulla Fronteriza.

"Ahí hay dos. No, son tres. No, al menos son seis!", alerta en la radio un observador de la Patrulla Fronteriza desde el centro de control de El Paso, en Texas, a los agentes que recorren la frontera con la violenta Ciudad Juárez en México, al ver siluetas humanas en un monitor.
La vigilancia está "más afinada que nunca" ante el incremento de la violencia del narcotráfico en la ciudad mexicana, dice Ramiro Cordero, vocero de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, durante un recorrido nocturno con la AFP.
En los monitores, pequeñitas figuras humanas grises saltan, corren y se esconden en la oscuridad de la noche entre pequeños cerros, a escasos metros del territorio estadounidense.
"Están entre ustedes muchachos! Están entre ustedes!", repite a los agentes el observador desesperado.
Minutos después, tras rastrear el diámetro de unos 200 metros donde se esconden, los agentes descienden de sus camionetas, y en los monitores se observa como capturan a cuatro, el resto escapan. Los agentes actúan con precaución para evitar sorpresas.
"Antes podía ser un ataque a mano limpia", dice Cordero, "ahora no sabes quién es quién. Hace mucho tiempo el 'pollero' (traficante de personas) era una persona que se dedicaba a ayudar a la gente, ahora ya no sabes si es un menor de edad que hace dos horas se estaba 'picando' (drogando con heroína)" o alguien con armas largas, afirma Cordero.
En agosto pasado "se suscitó una balacera entre la Policía Federal y delincuentes en inmediaciones del Río Bravo (que en algunos tramos traza la línea fronteriza), justo ahí", agrega Cordero apuntando aún con asombro a una calle en Juárez.
No muy lejos de allí, en junio de 2010 un agente disparó a matar contra un adolescente que presuntamente lo apedreaba desde el lado mexicano.
"La gente no entiende que una pedrada puede distraernos y permitir al agresor llegar hasta nuestra pistola", se justifica Cordero, ubicado en una montaña que permite divisar el barrio de Anapra, usado en la ciudad mexicana por el crimen organizado para arrojar cadáveres, casi siempre mutilados.
Cordero reconoce que el asesinato en febrero de un agente especial de la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense, atacado en una carretera mexicana cuando iba hacia la frontera, ha encendido las alarmas.
"Lo van a pensar dos veces (los ilegales o narcotraficantes) antes de querer violar la frontera" por tierra, añade.
En el año fiscal 2006 la Patrulla Fronteriza registró en El Paso 122.000 aprehensiones, en 2010 sólo 12.251. Según México, casi medio millón de migrantes, buena parte centroamericanos, tratan cada año de cruzar la frontera hacia Estados Unidos.
Hasta hace tres unos años los narcotraficantes usaban muy frecuentemente la ruta entre Juárez y El Paso, por la que apenas se necesitan tres minutos caminando para alcanzar una autopista estadounidense, a diferencia de otras en las que es necesario atravesar el desierto durante días.
Pero desde que se reforzó el llamado operativo "Hold the line", los traficantes "se fueron" hacia otros estados mexicanos, en especial colindantes con Arizona, el último en afinar su vigilancia fronteriza, señala Cordero.
"Ahora están viendo que ya no están teniendo éxito porque ya tenemos control de toda la frontera, pero se van a querer regresar a sus lugares de origen, nosotros lo sabemos y estamos en alerta máxima", advierte Cordero.
Para la Patrulla Fronteriza la violencia sin precedentes en la zona mexicana del Valle de Juárez (el conurbano que rodea Ciudad Juárez), se debe a que los narcotraficantes que se habían ido a buscar otras rutas han regresado.
"Es una papa caliente! El cartel de Sinaloa o el que esté tomando el control no está permitiendo que nadie pase por ahí", dice el funcionario.
El gobierno mexicano asegura que la disputa de los cárteles de Sinaloa y Juárez por el control de las rutas del Valle de Juárez explica los más de 7.000 crímenes ocurridos en la zona desde 2007.
DOCH