"Todos somos makers", dice Gustavo Merckel, director de Proyectos de la comunidad de makers Hacedores, esta comunidad nació hace dos años en el Distrito Federal y por primera vez se presentó en Campus Party.

La definición de "maker" aún es difusa en el país, reconoce Merckel, aunque podría resumirse a cualquier creador que utiliza las tecnologías y comparte su conocimiento a través de plataformas abiertas.

La "apertura" tanto en el uso de plataformas tecnológicas como Arduino, hasta en la divulgación del conocimiento, lo que hace que la comunidad de creadores y emprendedores vean crecer este movimiento.

Pero el potencial va más allá: pasar de una manufactura masiva de productos trasnacionales, a la fabricación y conformación de industrias locales en espacios colectivos de creación.

"La utopía de un makerspace es que ya no se produzca en una fábrica en China sino hiperlocalizar la industria, la idea es que en cada barrio haya un makerspace", dice Merckel en una entrevista momentos antes de comenzar un taller de hardware libre Arduino dentro del encuentro de tecnología celebrado en Guadalajara.

Hacedores es una comunidad que predica con el ejemplo. Fundada por Antonio Quirarte, comenzó con un blog para la divulgación e intercambio de información y conocimiento. Y hace seis meses arrancaron la operación de su makerspace en el corazón de la ciudad de México.

"Puedes ir a trabajar en electrónica pero tenemos un área de medición, osciloscopios, fuentes de poder, hay muchísimas cosas. También tenemos un área de manufactura digital donde hay dos impresoras 3D, de corte láser, y un área de fabricación convencional que es donde se hace todo lo de metalmecánica y carpintería, y un área de costura para el área de wearables y electrónicos vestibles, y también un área de DIY Bio que es Biología de garage", explicó.

En este lugar, los creativos bien pueden trabajar en la innovación de productos funcionales y de uso diario, hasta en las últimas tendencias de la tecnología como el cómputo vestible y el internet de las cosas. Pero algo que llama la atención es la integración de las ciencias biológicas y el "hackeo" a nivel celular.

"Hay gente que está haciendo automatización de huertos y biotecnología que requiere de tecnología abierta, de Arduino. Por ejemplo, tenemos un proyecto de cultivo de alga espirulina con automatización de parámetros como medición de PH; y otra cosa que hicimos fue un microscopio hackeando una webcam y utilizamos un floppy disk viejo. También hay gente que está sacando secuencias genómicas del maíz en casa para saber si el maíz es transgénico", comentó.

Un movimiento sin bluff

En el ecosistema del emprendimiento tecnológico, se tiene la noción de que las aplicaciones y los servicios digitales son el futuro, mientras que los proyectos de hardware resultan costosos y poco rentables.

A esta concepción, Merckel responde: "El movimiento va a hacer las cosas; aquí no vienes a bluffear y decir que tienes una idea de un millón de dólares. Aquí haces la idea de un millón de dólares".

"Tú en un día, en un makerspace, puedes sacar un producto que puedes vender. Un día, estábamos cotorreando e hicimos un stand para una tablet; a la señora del aseo le gustó, le hicimos una y se la llevó. Al día siguiente nos trajo un pedido para cinco. Esa es una validación de un producto que no va a pasar en otra parte que en un makerspace", afirmó.

Merckel considera que el movimiento maker en México comienza a ganar fuerza gracias a la conformación de más comunidades alrededor del país y el vínculo que comienza a configurarse entre ellas.

Entonces, ¿qué hace falta para que salga un producto del millón de dólares de un makerspace de México?

"Estamos en un cambio de paradigma que usamos de software open source y open hardware impone también un cambio social y un cambio en la política. Muchas veces buscamos en estos espacios una respuesta a la solución del modelo de negocios. ¿Qué nos falta? Abrirnos más a la incertidumbre, abrir un makerspace, tal vez no hacer el negociazo pero lo que viene y que te va a sacar de pobre es la idea que surge adentro y no el espacio como tal. Tal vez el espacio no sea un hit pero puedo encontrar maneras comunitarias de levantar dinero y estar más abiertos".

julio.sanchez@eleconomista.mx

erp