El 19 de septiembre de 1985, un terremoto con magnitud 8.2 grados devastó el centro del país. Justo 32 años después, el mismo día pero del 2017, otro sismo de magnitud 7.1 golpeó a la ciudad de México, provocando el colapso de 38 inmuebles y la muerte de más de 204 personas en la capital del país y 343 al sumar las pérdidas en Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Oaxaca.

Los escenarios en que ocurrieron el sismo de hace 32 años y el de la semana pasada son distintos y una de las principales diferencias está en las tecnologías que permitieron desde comunicaciones inmediatas, mapeos casi en tiempo real de inmuebles dañados y colapsados, y en las labores de rescate. Son por lo menos seis tecnologías las que marcaron la respuesta y reacción ante la emergencia del pasado 19 de septiembre.

La alerta sísmica

La alarma sísmica se activa en los más de 8,000 altavoces de la ciudad de México cuando los sensores del Sistema de Alerta Sísmica (Sasmex) detectan sismos de magnitud mayor a 6. El Sasmex cuenta con 97 sensores en la costa del Pacífico mexicano.

El Sistema depende del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), que detecta los sismos importantes en la Brecha de Guerrero y avisa con al menos 50 segundos de anticipación la llegada de ondas sísmicas importantes a la ciudad de México. Al detectar un movimiento telúrico, se envía una señal de radio a unos sistemas de cómputo para que se emitan las alarmas en lugares públicos de Toluca, Oaxaca, Acapulco, Chilpancingo y la ciudad de México. La alerta es pública (altavoces) si se espera un sismo de efectos fuertes; y preventiva, para sismos moderados.

Tras el sismo de la semana pasada, una de las interrogantes fue ¿por qué no sonó la alerta sísmica en la ciudad de México antes de que comenzara a sentirse el movimiento telúrico? La razón es que el epicentro del sismo del 19 de septiembre ocurrió a 120 kilómetros de la ciudad de México y una profundidad de 57 kilómetros, cuando otros sismos como el del 7 de septiembre, de magnitud 8.1, tuvo lugar a 700 kilómetros de la Ciudad.

“Por la posición de ese evento sísmico a profundidad, las ondas sísmicas suben a la superficie, y al tiempo que van tocando las estaciones sísmicas, que son las que las detectan, al menos 3, y que se genera una evaluación muy rápida de la probable magnitud para habilitar la alerta sísmica. En ese tiempo, en esos segundos que pasan ahí, ya el movimiento sísmico llegó a la ciudad de México y a otras ciudades. No es que haya un fallo, sino que técnicamente es mucho más complicado el poder dar un sistema de alertamiento de segundos”, dijo en rueda de prensa el Director General del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), Carlos Valdés González.

Internet y las plataformas colaborativas

Tras el terremoto, las redes sociales, mensajería como Whatsapp y los medios de comunicación digitales se convirtieron en los mecanismos primarios de información y ayuda. Facebook y Google activaron los “safety check” para que sus usuarios pudieran reportar que se encontraban bien tras el sismo. Google activó el “Mapa de Crisis”, una herramienta para mapear y visualizar en tiempo real los inmuebles dañados y colapsados tras el sismo, así como los centros de acopio y refugios para los damnificados del temblor.

Durante la emergencia, uno de los desafíos en las plataformas digitales fue la difusión masiva de falsas alarmas o información falsa que obstruyeron las labores de ayuda y rescate. Por ello, un grupo de activistas, periodistas y programadores se reunieron en el Centro Cultural Horizontal para buscar formas de verificar la información que aparecía en medios de comunicación y redes sociales y desarrollaron un mapa y una base de datos colaborativa y que actualmente es la plataforma más certera, más actualizada y más visitada de datos sobre el terremoto.

En el proyecto participaron organizaciones como Ahora, Artículo 19, Ayuda Óptima, Bicitekas, CartoCrítica, Cítrico Gráfico, Centro Pro de Derechos Humanos, Cencos, Codeando México, Cultura Colectiva, Data Cívica, Datank.ai, Democracia Deliberada, Devf, la Estrategia Digital Nacional, Fósforo, Horizontal, La Lonja MX, OPI, Oxfam, Revista Paradigmas, R3D, Serapaz, Social TIC, The Data Pub, Tú Constituyente.

Los ingenieros y arquitectos tampoco se quedaron atrás y en Twitter, a través del hashtag #RevisaMiGrieta, ofrecieron su apoyo a los usuarios que subieran las fotos de grietas y fisuras para realizar una primera evaluación y determinar si el inmueble estaba en riesgo de colapso y si existía la necesidad de evacuar. Posteriormente, el Colegio de Ingenieros Civiles de México desarrolló la aplicación móvil “Reporte Responsable” para que expertos realicen un dictamen preliminar, a través de las fotos, y posteriormente realizar una visita al inmueble para evaluar los daños.

Cámaras térmicas

Las cámaras térmicas han sido clave para detectar vida bajo los escombros. Estos equipos permiten detectar diferencias de temperatura en el ambiente, así como generar imágenes a partir de la energía térmica en condiciones de baja iluminación que incluso son imperceptibles al ojo humano. Esta tecnología permite que los cuerpos de rescate obtengan información en tiempo real sobre lo que hay detrás de estas barreras.

De acuerdo con Aristegui Noticias, la Policía Federal utilizó equipos de la marca FLIR Systems en las labores de rescate en el Colegio Enrique Rebsamen. Operados por la División Científica, se empleó el modelo FLIR T640, con un valor al mercado de 27,000 dólares, que cuenta con un infrarrojo que detecta intervalos de temperatura desde los menos 40 grados centígrados hasta 2,000 grados centígrados. También se utilizó el modelo E60 que puede detectar temperaturas de entre menos 20 hasta 650 grados centígrados, con un costo de 1,000 dólares.

En una revisión realizada a través del Portal de Transparencia del gobierno federal, El Economista encontró que entidades como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Petróleos Mexicanos (Pemex) o la Secretaría de Marina (Semar) utilizan estos equipos para actividades desde la detección de fugas hasta para la vigilancia oceánica.

Tecnología israelí para ver a través de los muros

De acuerdo con la agencia de noticias Notimex, el grupo de rescatistas de Israel que apoyó en las labores de búsqueda de vida bajo los escombros de los edificios colapsados tras el sismo, utilizó una tecnología, llamada “sense-through-the-wall” (sensible a través de la pared), que a través de ondas de radio es capaz de mapear zonas tras bloques.

Esta tecnología fue desarrollada por la firma israelí Camero-Tech, misma que penetra entre los escombros y emite señales a través de algoritmos capaces de detectar en tiempo real si hay movimiento, respiración o si alguna persona está inconsciente bajo edificios colapsados. Los sistemas de Camero-Tech pueden observar a una longitud de hasta 20 metros, a través de paredes de diferente grosor, lo que permite a los usuarios conformar una imagen de la estructura interna del lugar.

Los rescatistas de Israel también utilizaron una tecnología de rastreo de equipos móviles que permite localizar teléfonos celulares, aunque se encuentren apagados, según pudo constatar El Economista en las labores de rescate del edificio colapsado en Álvaro Obregón 286. Para su uso, los rescatistas solicitaron el número y modelo del celular de la persona que aún faltaba por rescatar.

Robot se gradúa fuera del aula

El equipo de Robótica de la Universidad Panamericana, campus Aguascalientes, envió a la ciudad de México a Ixnamiqui Olinki, un robot de rescate formado por motores trifásicos de bajo voltaje y baterías con gran autonomía, para el apoyo en las labores de rescate tras el terremoto. La transmisión del robot cuenta con cajas de planetarios capaces de suministrar fuerza al arranque para acceder a sitios complicados y tiene una cámara térmica, una de proximidad, iluminación y un sensor de CO2 para la detección de las personas.

“Ixnamiqui es una especie de tanque pequeño con cuatro extremidades mecánicas, las cuales le permiten darle elevación al robot, así como movilidad en zonas difíciles. Tiene un brazo con una extensión de un metro 60 centímetros para llevar agua o medicamento a una persona atrapada”, explica Juan Carlos García Sánchez, director de la facultad de ingeniería de la UP Aguascalientes. El nombre del robot viene del náhuatl y significa Robot Buscador de Personas. Cuenta además con cámara y escáner térmicos, un micrófono de teleoperación para detectar sonidos casi imperceptibles, así como herramientas de iluminación y un sistema de energía fotovoltaica con capacidad de autonomía de 6 horas para utilizarse por la noche.

El equipo desarrollador de Ixnamiqui Olinki está conformado por: Luis Daniel Arriaga Esparza, David Alfonso Alanís Medel, el Ing. Fernando Dávalos Hernández, quienes se suman a las brigadas de rescate que participan en las labores de la Ciudad de México, quienes han trabajado durante los últimos tres años en el desarrollo y mejora del robot

Fue un segundo lugar en la competencia de Manipulación y mejor equipo mexicano y americano el grupo de estudiantes de Ingeniería de nuestro campus, que superó a potencias como The Massachusetts Institute of Technology (MIT) durante la RoboCup 2017 que se realizó en Nagoya, Japón.

Drones

En las labores de detección de supervivientes, análisis de los daños y documentación tras el sismo, los vehículos aéreos no tripulados o drones también formaron parte del arsenal tecnológico que actuaron durante la emergencia. Así, estos drones pudieron verse en zonas como la Roma y Condesa hasta en Xochimilco.

“La manera más rápida y eficaz para evaluar las zonas de desastres debe acompañarse de tecnología adecuada como la que proporcionan los drones; y es que los helicópteros aunque son los viejos aliados, generan, ruido, viento y emiten ondas más fuertes que cimbran las estructuras dañadas y puedan hacerlas colapsar”, explicó Christian Engemann, director general de Agrodrone, una empresa de drones enfocada al sector agrícola.

“Existen edificios donde es peligroso que encargados de protección civil, o perros de rescate entren por temor a que los edificios colapsen, pero el drone puede ingresar a ciertas zonas del edificio y mapear en tiempo real si hay vida o no”, explicó.

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