Las últimas audiencias en el proceso de extradición de una directiva del gigante chino Huawei arrancaron miércoles en Vancouver, casi tres años después de su arresto en suelo canadiense a pedido de Estados Unidos.

Meng Wanzhou, de 49 años, hija del fundador del gigante de las telecomunicaciones Ren Zhengfei, fue arrestada el 1 de diciembre de 2018 en el aeropuerto de Vancouver por solicitud de Washington que quiere juzgarla por fraude bancario.

Meng apareció sonriente el miércoles por la mañana al salir de su domicilio de Vancouver, donde vive bajo vigilancia, antes de ir a la Corte Suprema de Colombia-Británica en donde están previstas las audiencias las próximas semanas.

Durante esta primera jornada, la defensa de Meng nuevamente planteó la hipótesis de que Estados Unidos intentó llevar a cabo un proceso "abusivo" contra su cliente.

"Este caso está basado en desinformación y en la omisión selectiva de hechos. El arresto de la señorita Meng fue una clase magistral de cómo violar los derechos de una persona", indicó martes a la AFP Alykhan Velshi, vicepresidente de asuntos corporativos de Huawei Canadá, al calificar el proceso de "persecución política".

Meng Wanzhou es "antes que nada nuestra directora financiera, lo que la mantiene ocupada. Pero también se concentra en el proceso. Lee todos los documentos judiciales. A diario se presenta ante el tribunal. Es una persona muy fuerte", agregó.

"El abogado de la señorita Meng demostrará que Estados Unidos no lograron producir un cargo de acusación creíble para justificar su extradición", declaró Huawei Canadá.

"En consecuencia se debe rechazar la encarcelación de la señorita Meng y permitirle volver a su país", subrayó el gigante chino en un comunicado difundido el miércoles.

La acusación considera que las pruebas presentadas por la defensa no son competencia de la justicia canadiense.

Está previsto que las audiencias terminen el 20 de agosto, pero no se espera una decisión hasta dentro de varios meses. En caso de apelación, el proceso podría durar años.

El arresto de la directiva de Huawei, seguido días más tarde por el de dos canadienses acusados de espionaje en China y juzgados en verano, provocó una grave crisis diplomática entre Pekín y Ottawa.

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