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Financieras digitales ganan espacio, pero aún tienen una participación pequeña: Fitch
Las instituciones financieras digitales han ganado espacio en México a partir del crecimiento de clientes, depósitos y crédito, aunque todavía representan una proporción pequeña del sistema financiero, de acuerdo con Fitch Ratings.

Marcela Galicia, directora senior de instituciones financieras no bancarias de Fitch Ratings.
Querétaro, Qro. Las instituciones financieras digitales han ganado espacio en México a partir del crecimiento de clientes, depósitos y crédito, aunque todavía representan una proporción pequeña del sistema financiero, de acuerdo con Fitch Ratings. Entre las principales entidades identificadas como digitales, su participación ronda 4% de los préstamos de consumo y 4.6% de los depósitos de personas en el sector financiero.
Sin embargo, su ritmo de expansión muestra una dinámica distinta: los depósitos de estas instituciones registraron un crecimiento de 46%, mientras que los préstamos avanzaron 17%, señaló Marcela Galicia, directora senior de instituciones financieras no bancarias de Fitch Ratings, durante la 11ª Convención AMS.
El avance se ha apoyado en una mayor conectividad y adopción de herramientas digitales. En su exposición, Galicia destacó que cerca de 70% de los cuentahabientes gestiona habitualmente sus cuentas mediante el teléfono y que el uso de aplicaciones móviles para consultar o administrar cuentas pasó de 54 a 69% en los últimos tres años.
La escala alcanzada, no obstante, abre nuevos desafíos para las instituciones. Uno de ellos es el fondeo, pues los recursos que acompañaron las primeras etapas de crecimiento pueden resultar insuficientes conforme aumenta la cartera y la cantidad de clientes. Según Galicia, las entidades deben transitar de una dependencia del capital hacia fuentes más diversificadas, entre ellas mercados, líneas de financiamiento, estructuras garantizadas y depósitos.
“El fondeo debe ser suficiente para acompañar la expansión de crédito de manera sostenible y generar la capacidad de crecer en el futuro”, señaló Galicia.
Añadió que el fondeo debe ser diversificado y reducir la dependencia de una sola fuente o de un grupo de proveedores de recursos.
La expansión también modifica el perfil de riesgos. Al aumentar la operación crecen los puntos de contacto, la dependencia de proveedores tecnológicos y las necesidades de gestión de información.
Fitch Ratings identifica cuatro elementos básicos para la resiliencia digital:
- Continuidad tecnológica
- Ciberseguridad
- Gestión de terceros
- Capacidad operativa para atender un número creciente de clientes
Los datos, a su vez, se convierten en un activo estratégico para segmentar clientes, mejorar la originación y evaluar riesgos, pero requieren controles sobre su calidad, trazabilidad y protección.
“Los datos pueden ayudarnos a fortalecer un negocio, pero también pueden convertirse en una vulnerabilidad cuando no se gestionan de manera adecuada”, destacó Galicia.
La licencia bancaria no es un paso obligado
Otro reto conforme aumenta la escala es determinar si la figura regulatoria bajo la que comenzó una institución continúa siendo adecuada. Galicia puso como ejemplo a CloudWalk, una plataforma de pagos brasileña que, después de que sus ingresos financieros por servicios de transacciones crecieran 80% en el 2025, amplió su modelo hacia el crédito mediante una subsidiaria financiera.
“Se trata solo de una decisión estratégica más y no necesariamente se debe entender como el siguiente paso necesario. Para un modelo de negocio depende de las características particulares de este”, resaltó Galicia.
Galicia precisó además que obtener una licencia bancaria, por sí sola, no implica una mejora en la calificación crediticia de una institución. Además, agregó que la licencia bancaria es una de las alternativas, pero Fitch Ratings advierte que no constituye un paso obligatorio para todas las instituciones. Puede aportar fondeo más estable, ampliar productos y reducir la dependencia de terceros, pero también implica mayores exigencias de capital, costes de cumplimiento, complejidad operativa y controles de riesgo.

