Los esquemas de seguridad social financiados solamente por el Estado “no tienen mucho futuro”, aseguró el economista del Banco Mundial (BM), Truman Packard, quien añadió que se requiere un esquema en el que se repartan los riesgos.

“Si se puede definir a la seguridad social como el esfuerzo público para ayudar a la gente a repartir riesgos y si somos más agnósticos en cuanto a la fuente de financiamiento, yo creo que sí tiene un gran futuro”, expresó.

Durante su participación en la V Asamblea General Extraordinaria de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, destacó que, ante los retos actuales en materia demográfica, los cambios en el mercado laboral y la equidad de género, se requiere regresar a la base de la economía del aseguramiento.

Destacó las fallas del mercado laboral en el sentido de que no ha logrado proporcionar los instrumentos de ahorro adecuados y necesarios para la población, ni fomentar una previsión.

El mercado laboral, refirió, se diversifica  muy rápido, lo que hace apremiante que haya una reconfiguración de la seguridad social en todos los países.

Comentó que el modelo base se desarrolló bajo el estándar tradicional de patrón-empleado y se convirtió en la base, bajo el supuesto de que la mayoría de las personas están en esa relación.

Sin embargo, en la actualidad, existe una gran diversidad de relaciones en el mercado laboral y esas condiciones deben incorporarse en la seguridad social, donde los riesgos deben ser compartidos.

El investigador del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, Fernando Filgueira, comentó que uno de los desafíos en América Latina es disminuir el costo de la formalización.

“Para la población activa amerita un modelo contributivo para el conjunto de riesgos que se producen en la vida activa (maternales, accidentes), el costo contributivo de eso es bajo, pero para temas de pensiones se plantea un piso universal y luego un modelo de ahorro voluntario”, precisó.