Aunque el pacto fiscal tiene aspectos positivos, como la certidumbre tributaria, un problema significativo de este acuerdo es que se realiza dentro de un marco hacendario que tiene fallas estructurales, expresó Alejandro Villagómez, catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Villagómez indicó que la reforma fiscal que aprobó el Congreso de la Unión desde el 2013 no es la que el país necesita para resolver sus problemas estructurales y calificó al pacto fiscal como un instrumento de economía política por parte del gobierno federal.

No es una apuesta grande. Esto hay que entenderlo como un elemento mediático dentro del contexto de economía política, después de lo complicado que fue la negociación de la reforma (fiscal) , explicó Villagómez en conferencia de prensa.

Para el también catedrático del CIDE, Fausto Hernández, un posible impacto positivo de este acuerdo tiene que ver con la certidumbre que generará no realizar cambios en la estructura de la Ley de Ingresos durante el resto del sexenio, ya que el personal del Servicio de Administración Tributaria no se desgastará en conocer las modificaciones que se suelen hacer a este ordenamiento cada año.

PRIMER TRIMESTRE ?DE NULO CRECIMIENTO

La economía mexicana durante el primer trimestre del 2014 tendrá un nulo crecimiento, esto debido al impacto de las reformas fiscales, el efecto de la fuerte desaceleración del 2013 y los indicadores inflacionarios que se presentaron en el inicio del año, anticipó el investigador del CIDE, Raúl Aníbal Feliz.

Eso se refleja en los reportes de las tiendas departamentales de sus ventas en enero. En términos nominales, crecieron sólo 2%, esto es un crecimiento en términos reales de -2.2%, es decir, las ventas están planas o no creciendo en este primer trimestre , indicó Aníbal Feliz.

Sin embargo, habrá cuatro factores que influirán en la recuperación del país para el resto del año: el crecimiento económico de Estados Unidos, la política fiscal expansiva, las condiciones monetarias acomodaticias del Banco de México y que las reformas estructurales comiencen a generar la confianza necesaria.

En caso de que existan estos factores, el CIDE estima que el Producto Interno Bruto crecerá entre 3.3 y 3.4 por ciento.