Aunque México se mantendrá entre el grupo de países de América Latina que experimentará una desaceleración económica este año, el deterioro no requiere una intervención mayor con políticas contracíclicas, advirtió Marcos Buscaglia, economista de Bank of America-Merrill Lynch (BofA–MLynch).

De acuerdo con él, la economía mexicana reflejará la reducción del ritmo de producción de la estadounidense hacia el segundo semestre del año.

A diferencia de economías como Brasil, que sí será apuntalada con una nueva batería de estímulos económicos para impulsar la actividad que lleva dos trimestres en desaceleración, dijo, México sufrirá una interrupción de la tendencia positiva asociada al ciclo de Estados Unidos.

Pero la mexicana no será una desaceleración dramática, previó. Incluso se mantendrá en niveles cercanos al PIB potencial, en el límite superior, explicó, lo que no urge una respuesta mayor de las autoridades económicas.

En cambio, comentó en entrevista desde sus oficinas en Nueva York, sería conveniente que se tomen medidas de más largo plazo para limitar la exposición al ciclo económico de EU de manera que sea el mercado interno el que sostenga la mayor proporción del crecimiento económico.

.¿Se refiere a las reformas estructurales?

No quisiera (me atrevo a) hacer una recomendación en particular. Pero la experiencia internacional muestra que si una economía consigue elevar su tasa de inversión y fortalece al mismo tiempo la capacitación de su mano de obra puede elevar la productividad que conduce al crecimiento del mediano plazo.

.¿De cuánto tiempo estamos hablando?

Unos tres o cuatro años para empezar y luego se sostiene el desempeño productivo. Según las estimaciones de BofA–MLynch, la economía mexicana crecerá 3% este año y conseguirá, sin embargo, una recuperación que llevará al PIB promedio hasta 3.3% para el año próximo.

De acuerdo con el experto, las economías que experimentarán el mayor crecimiento de la región este año son Venezuela y Perú, con promedios superiores a 5 por ciento.

Mientras los países cuyo desempeño está asociado a la actividad de Europa, como Argentina, Chile, Uruguay o Colombia, sufrirán un deterioro mayor.