La administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador ha informado que para la dispersión de los programas sociales anunciados (becas a jóvenes, pensiones a adultos mayores y personas con discapacidad, que se estarán lanzando en estos días) se apoyará de la banca comercial, de desarrollo y de las nuevas tecnologías.

Para ello es necesario que los beneficiarios tengan, al menos, una cuenta básica. La experiencia reciente señala que este tipo de productos, que no cobran ningún tipo de comisión, apoyado a la bancarización de estos sectores de la población.

El Banco de México (Banxico) refiere en un reporte que, a pesar de que la regulación es muy reciente en lo referente a este tema, las cuentas básicas para la recepción de subsidios ya han contribuido a la bancarización de los beneficiarios de programas sociales, pues entre agosto del 2017 y agosto del 2018 se abrieron 99,800 cuentas básicas para los beneficiarios del programa de pensiones de adultos mayores.

“Los tres estados con mayor número de cuentas básicas son Sinaloa (12,947 cuentas), Jalisco (8,798) y Nuevo León (8,749)”, señaló en un informe anual.

Aunque pareciera una cifra menor, no deja de ser importante, pues la regulación se modificó apenas en el 2017 para que los beneficiarios de subsidios pudieran abrir este tipo de cuentas.

En el informe, el Banxico explicó que en el 2017 la Tesorería de la Federación le manifestó que, frecuentemente, las entidades que dispersan subsidios que se pagan de manera recurrente enfrentan dificultades para hacerlo por vía electrónica, debido a que los beneficiarios no disponen de una cuenta de depósitos.

“Para resolver este problema, el Banxico amplió la regulación de cuentas básicas para que sirvan para la dispersión de los subsidios otorgados a través de programas gubernamentales.

“En particular, estableció que dichas cuentas están exentas del pago de comisiones y del requisito de mantener un saldo promedio mensual mínimo, en tanto se abonen a esas cuentas, de manera recurrente, recursos provenientes de programas gubernamentales”, agregó.

El organismo central detalla en su informe que tales cuentas pueden ser habilitadas tanto por las instancias gubernamentales responsables de la dispersión de subsidios, como por los propios beneficiarios.

Precisa que las instituciones obligadas no pueden proceder a la cancelación de dichas cuentas, salvo cuando durante seis meses consecutivos éstas no reciban depósitos provenientes de programas brindados por instancias gubernamentales, para lo cual deberán notificar previamente al beneficiario.

Con la masificación de los programas sociales, este tipo de cuentas podría potencializarse. Bancos como Banorte y Azteca han confirmado que participarán en la dispersión de tales subsidios durante la presente administración.

Independiente de las relacionadas con la dispersión de programas sociales, a junio del 2018, de acuerdo con el Banxico, había un total de 20.6 millones de cuentas básicas, de las cuales 6.1 millones eran para el público en general y 14.5 millones eran de nómina básica. “Esto implica que más de 20 millones de clientes se están beneficiando de un producto que no cobra comisiones por un paquete de servicios”, afirmó.

Las cuentas básicas son las que los bancos deben ofrecer a los trabajadores y al público, y están exentas de comisiones.

Inicialmente, la regulación incluyó cuentas básicas de nómina y cuentas básicas para el público en general, pero en el 2017 el Banxico extendió esta regulación para permitir que sean utilizadas para la dispersión de subsidios del gobierno.

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