El distanciamiento físico para reducir la propagación del Covid-19 ha impactado en todos los campos de la vida y de la economía, y el mercado de las inversiones no es la excepción.

La gestión patrimonial se ha tenido que reinventar. “El hecho de no poder contactar a los clientes de manera directa, cara a cara, típicamente como se hacían en estas relaciones, nos obliga a implementar nuevas maneras de comunicarnos”, dijo Alejandro Aguilar Ceballos, director general adjunto de Administración de Activos del Grupo Financiero Banorte.

En entrevista virtual con El Economista explicó que desde al principio han estado muy activos, a través de webinars y nuevos comunicados tanto para la fuerza de ventas como para el cliente final.

“En tiempos de tanta volatilidad los clientes estaban ávidos de información, la falta de visibilidad en los mercados nos hizo reinventar la manera de mantener relaciones con nuestros clientes. Para sorpresa de muchos ha funcionado muy bien, irónicamente nos sentimos más cerca de ellos, y eso ha sido un cambio de forma radical”, dijo Aguilar.

Falta de liquidez

En el campo de las inversiones, se ha observado falta de liquidez en los mercados sobre todo en los bonos corporativos. “Ha habido suspensión de algunas emisiones primarias, en donde los clientes y los promotores participaban de una manera muy activa, nos ha hecho acelerar una tendencia que ya venía desde hace muchos años, esta idea de institucionalizar la gestión patrimonial”, mencionó.

Un aspecto positivo, es que con la iliquidez de ciertos instrumentos financieros, los gestores están adaptando con mayor volumen a los fondos de inversión en sus portafolios. “Con ello, el promotor y el cliente se pueden concentrar en hacer un asset allocation (asignación de activos), qué porcentaje quiero tener en cada tipo de activo y cuiden la diversificación y el riesgo del mercado”.

Miedos y angustias

“Los miedos no han cambiado en la coyuntura, los miedos siguen siendo a la pérdida del capital o del patrimonio. Lo que sí ha cambiado y se ha exacerbado, es que el cliente quiere saber que los riesgos que se toman son compensados”.

Aguilar mencionó que en las últimas semanas, las preocupaciones o las preguntas se enfocan a la aparente desconexión de los mercados financieros y la economía.

“Los mercados accionarios internacionales ya revirtieron las pérdidas que tuvieron en el año y la realidad económica no sólo en México sino en el resto del mundo no son positivas.

“Claramente está el riesgo de una segunda fase de contagio o de una continuación de la primera fase, y eso sin duda obligará nuevamente a hacer limitaciones a la actividad económica y por lo tanto, una desaceleración”, dijo.

Enfatizó que a los inversionistas les preocupa la falta de visibilidad respecto al futuro y están recibiendo señales encontradas. “Tratamos de convencerlos de que confíen en el proceso de gestión cuando armaron su portafolio. Sí, la cartera está bien armada, ya incorporaba un evento de volatilidad, no tan extremo como el que estamos viviendo. Hemos tratado de influir en que mantengan la disciplina y que, con el tiempo, si el horizonte es de mediano y largo plazo, no hay que hacer cambios radicales en las carteras”.

Consideró que si se modifican los objetivos con la pandemia, es decir, que existan más requerimientos de efectivo, los fondos son vehículos con liquidez.

Percepciones

“Los portafolios de los clientes llegan a esta crisis mucho mejor posicionados en comparación con otras crisis”, consideró Aguilar.

Explicó que lo anterior se atribuye al Decreto de Repatriación de Capitales que estableció el SAT en el 2017, que generó que los clientes trajeran su dinero a México, pero el foco de la inversión en el extranjero, y luego con la inestabilidad del tipo de cambio, los clientes reconocieron que estaban muy invertidos en pesos y balancearon las carteras.

Actualmente, se han visto flujos hacia los mercados internacionales, pero en general, buscan activos de baja volatilidad.

“Hemos visto crecimiento en los fondos de liquidez, algo de venta de fondos de deuda de largo plazo, a pesar de la baja sistemática en las tasas de interés. El cliente ha reducido parte del riesgo y se ha refugiado en papeles de baja duración”, mencionó el directivo.

La recomendación es que se busque la construcción de un portafolio eficiente, es decir, bien diversificado.

“El inversionista tiene que cuidar que las fuentes de rendimiento no estén correlacionadas entre sí, tanto de manera contemporánea como a lo largo del tiempo. Es muy importante que diseñe un portafolio en que el componente de renta variable y de renta fija tengan exposición a diferentes sectores de la actividad económica”, explicó Alejandro Aguilar.

Muchos de los portafolios de los clientes patrimoniales de Banorte, tienen como base los fondos de inversión, y sobre ellos, complementan con otro tipo de activos como: mercancías, metales preciosos, inversiones alternativas, entre otros.

Mercado de fondos

Aguilar ha sido Miembro del Comisión Ejecutiva de Fondos de Inversión de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles desde el 2015 y también un gran impulsor de la profesionalización y del crecimiento del mercado.

Durante la pandemia, “resiliencia es la palabra que caracteriza al mercado de fondos. En otros periodos de volatilidad (nunca tan fuertes), entrábamos en un círculo vicioso, la gente liquidaba sus posiciones y el fondo tenía que salir a liquidar activos.

“Al principio de la pandemia, vimos algunos indicios, pero no fue nada comparado con lo que hemos visto en crisis previas”.

Dijo que el escenario central es que la resiliencia persista en el mercado de fondos, las operadoras y los procesos que ya tenemos como industria son buenos, y hay mucha credibilidad en los productos”, comentó Aguilar.

Otro de los aspectos que se requiere en el mercado de fondos es la accesibilidad. “La inversión de fondos a través de nuestra aplicación ha tenido un gran recibimiento desde hace varios meses. Los clientes tienen en la palma de su mano una variedad de fondos, siempre respetando su perfil.

“Cada vez, se observan más operaciones a través del móvil, inclusive antes de la pandemia, desde ese momento se veía que la operación estaba más concentrada en el móvil”, dijo.

ESG

Desde marzo del 2017, Banorte es firmante de los Principios de Inversión Responsable, “para nosotros no es una moda, estamos convencidos de que incorporar elementos de ESG mejora el proceso y generar rendimientos consistentes en el tiempo.

“Estamos en un proceso de consolidación de fondos para evitar duplicidades, pero existe la posibilidad de reconvertir algún fondo con énfasis en ESG”, concluyó.

patricia.ortega@eleconomista.mx