Los supervisores bancarios europeos han aumentado sus labores de vigilancia de los niveles de liquidez en los bancos italianos, tras el fuerte aumento en los rendimientos de la deuda pública del país, aunque no hay motivo de alarma, dijo el martes una fuente de la Unión Europea.

La fuente expuso a Reuters que la monitorización se estaba llevando a cabo “más intensamente de lo habitual” debido a la agitación en los mercados en los últimos días.

Las comprobaciones afectan tanto a los depósitos de los clientes como al mercado interbancario que los bancos utilizan para prestarse entre sí sin solicitar garantías, explicó la fuente, agregando que “no se han detectado señales de alarma”.

Tanto el Banco de Italia como el Banco Central Europeo (BCE), supervisor único de la banca en la zona euro, declinaron hacer comentarios.

El BCE, junto con los supervisores nacionales, examina regularmente las condiciones de liquidez de las entidades de crédito y realiza ajustes en sus tareas de vigilancia, incluidas la frecuencia y la profundidad, durante periodos de estrés o volatilidad del mercado, dijo una fuente en el BCE.

Por su parte, el gobierno italiano reiteró que no cambiará su programa económico y presupuestario que prevé un aumento del gasto público, pese a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera al país un riesgo para el sistema financiero global.

“El gobierno considera oportuno confirmar las previsiones contenidas en la nota de actualización del DEF (Documento de Economía y Finanzas)”, declaró el ministro de Economía, Giovanni Tria.

En una comparecencia ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de diputados y del Senado, Tria reconoció que existe preocupación ante el aumento de prima de riesgo de la deuda tras el anuncio del presupuesto.

El incremento de la prima de riesgo de la deuda, refirió, “crea ciertamente preocupación, pero quiero reiterar que se trata de una reacción excesiva, no justificada por los fundamentales de la economía y las finanzas públicas italianas”.

“No debemos dejar que la volatilidad a corto plazo de los mercados ofusque nuestra capacidad de formular evaluaciones y previsiones equilibradas”, añadió.

En el mismo sentido se manifestó el vice primer ministro y titular del Interior, Matteo Salvini, líder de la Liga.

“No cambiaremos el presupuesto porque así lo quieren la Unión Europea y el Banco de Italia”, señaló Salvini a la televisora pública RAI.

La víspera el Banco de Italia consideró que las previsiones del DEF de que en el 2019 se alcanzará un crecimiento económico de 1.5% son “demasiado optimistas” y consideró que la expansión será máximo de 0.9 por ciento.

Por su parte, el FMI advirtió en su reciente reporte sobre la estabilidad financiera global que Italia, con una deuda pública de más de 130% del PIB, es un factor de riesgo para el sistema financiero global.

El choque presupuestario entre el gobierno de Roma y las autoridades de la Unión Europea elevó el martes el costo de la deuda de referencia a 10 años de Italia a 3.72%, el nivel más alto desde febrero del 2014.

El mes pasado, la coalición gobernante en Italia —integrada por el antisistema Movimiento 5 Estrellas y la ultraderechista Liga— estableció un objetivo de déficit de 2.4% del PIB para el 2019, una cifra que triplica la meta anterior para la endeudada nación, lo que ha desconcertado a los inversionistas y ha provocado duras críticas de la Comisión Europea.

Los bancos italianos son vulnerables a los problemas de deuda soberana, porque tienen alrededor de 375,000 millones de euros en bonos nacionales, o 10% de sus activos, y el aumento en los rendimientos, al dañar el valor de esas inversiones, afecta sus niveles de capital.

Las acciones en los bancos del país han caído fuertemente en los últimos meses y el costo de asegurar la deuda de los principales bancos contra un posible incumplimiento ha aumentado.