Con presencia en prácticamente todo el mundo, algunas empresas de Internet están en el foco de atención no sólo porque mantienen comunicadas a las personas, también porque países como Francia y Estados Unidos buscan un acuerdo global que las involucre... y a sus impuestos también.

Google, Apple, Facebook y Amazon (GAFA) son grandes compañías que forman parte del panorama actual de la economía digital, por lo que algunos países buscan que se establezca un impuesto sobre la facturación que éstas tienen en sus territorios.

Bruno Le Maire, ministro de Finanzas de Francia, declaró a principios de marzo al diario Le Parisien que un impuesto de 3% sobre la facturación de las grandes compañías de Internet en su país podría generar ingresos de 500 millones de euros al año.

Este impuesto estaría dirigido a empresas con ingresos digitales globales de al menos 750 millones de euros y que en Francia facturen más de 25 millones de euros.

“Un sistema impositivo para el siglo XXI debe basarse en lo que hoy tiene valor, y eso es la información”, dijo Le Maire.

Francia está trabajando en la aplicación de su propio gravamen; sin embargo, Estados Unidos busca que se pueda encontrar un acuerdo global antes de que termine el 2019, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un organismo que también busca una reforma global en el tema de tributación digital.

En febrero, Steven Mnuchin, secretario del Tesoro estadounidense, dijo que espera encontrar un acuerdo global antes de finales del 2019 con Francia, “para poder resolver el problema juntos”. Pero aplaudió la “intención de Francia de abrogarlo si se encuentra un acuerdo mundial en la OCDE”.

Decisión tomada en Reino Unido

A partir del 2020, el Reino Unido gravará la facturación de grandes compañías, entre ellas Facebook, Amazon y Google, una medida que tomó el gobierno ante “la lentitud a nivel internacional” que hay sobre la creación de un marco fiscal que establezca un impuesto global.

Philip Hammond, ministro británico del Tesoro, informó en octubre del año pasado que Reino Unido aplicará este impuesto a compañías que tengan ingresos superiores a 500 millones de libras a nivel global, con lo cual podrían recaudar 400 millones de libras al año.

No sólo los gobiernos consideran que los gigantes tecnológicos deberían de pagar la parte de los impuestos que les corresponde en el país donde generen sus beneficios. Grupos financieros como Santander han hecho pública su postura.

El banco que encabeza Ana Botín remitió en días pasados un documento a la OCDE donde manifestó su apoyo para que se llegue a “una solución basada en el consenso para asignar derechos tributarios a través de un marco justo, equitativo, coherente y consistente”.

En el documento “Afrontando los desafíos fiscales de la digitalización de la economía”, el banco pidió que se aprueben “leyes neutrales” para que se pueda tratar por igual a las empresas que desarrollen las mismas actividades, con la finalidad de que los impuestos sean “fáciles de implementar y gestionar por las empresas y las autoridades fiscales”.