El financiamiento de las pensiones de la denominada generación de transición es uno de los principales retos que tiene el país, pues es un gasto que seguirá creciendo en las próximas dos décadas y que representará una presión para las finanzas públicas, indicó la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

En su reporte del cuarto trimestre del 2017, expuso que, si bien los sistemas de pensiones de organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se han reformado, en los siguientes años generarán una mayor presión fiscal derivada del creciente flujo de pensionados y “de los generosos beneficios que estos sistemas ofrecen”.

“El país seguirá enfrentando el reto de pagar las pensiones de la generación de transición (...) además, existe un cúmulo de sistemas de pensiones a nivel local, patrocinados por gobiernos estatales o universidades públicas, que no cuentan con las reservas necesarias para hacer frente a sus pasivos contingentes”, indica el informe.

Se nombra generación de transición a las personas que empezaron a cotizar en el IMSS antes del 1 julio de 1997 —cuando entró en vigor la reforma— y que se pensionarán bajo las normas de la Ley del Seguro Social de 1973.

La Consar refiere que el número de pensionados bajo el régimen de beneficio definido en el IMSS y el ISSSTE se ha duplicado en los últimos 17 años al pasar de 2,247 retirados en el 2000 a 4,848 pensionados en el 2017.

Esto ha implicado que el gasto que se destina del Presupuesto de Egresos de la Federación registre un incremento promedio anual de 12 por ciento. En el 2000, el gasto a pensiones y jubilaciones fue por 99,000 millones de pesos, mientras que para el 2017 sumó 720,000 millones de pesos.

Explica que “en las siguientes dos décadas se generará un número creciente de pensiones (...) Si bien la edad promedio de los trabajadores afiliados al IMSS es de 52 años, hay miembros de la generación de transición que aún no rebasan los 40 años”.

Por ello, refirió la Consar, es predecible que en las siguientes dos décadas se genere un número creciente de pensiones al amparo de las anteriores leyes de beneficio definido.

El regulador destacó que el gasto en éstas cada vez absorbe más una parte significativa del gasto programable, pues en el 2012 fue de 14% y en el 2017 de 20 por ciento.

“Del gasto total que se destina al pago de pensiones y jubilaciones, el IMSS representa la mayor proporción con 45%, seguido por el ISSSTE con 31%, el Ramo 19 con 12%, Pemex con 7% y CFE con 5%”, detalla el regulador de las administradoras de fondos para el retiro en su reporte.

SIN PENSIÓN

La Consar menciona que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), en el 2016 se tenían registrados 9.6 millones de personas de al menos 65 años en México, de los cuales alrededor de 2.5 millones (26%) no recibieron ningún tipo de pensión.

De esa misma población, 4.7 millones de personas reciben una pensión no contributiva; es decir, recibieron un ingreso a través de programas sociales como 65 y más u otro tipo de programas asistenciales a nivel estatal o municipal.

La pensión no contributiva, es decir, subsidiada por el gobierno, en promedio es de 611 pesos mensuales para las mujeres y de 608 para los hombres. El programa 65 y más, de los más conocidos, otorga 580 pesos.

En tanto 2.9 millones de mexicanos tuvieron ingresos por pensión o jubilación bajo el esquema de beneficio definido otorgada por el IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE o de las Fuerzas Armadas.

La pensión contributiva promedio mensual asciende a 5,128 pesos para las mujeres y a 6,602 para los hombres.

DEPENDEN ÚNICAMENTE DE LA PENSIÓN

Con los datos del ENIGH, la Consar expone que 37% de los adultos mayores tiene como único ingreso la pensión que percibe de programas sociales o de algún organismo estatal.

“Una de cada tres personas de 65 años y más depende únicamente de su pensión como fuente de ingresos (...) aproximadamente 63% de los adultos mayores cuenta con ingresos complementarios como el trabajo, las rentas y las transferencias de otros hogares”, indica la Comisión.

Si se evalúa este ingreso por cada quintil de la población se observa que en el quintil I (personas de menores ingresos) no reportan tener un ingreso vía una pensión contributiva, por lo que tienen una mayor dependencia de lo que perciban de algún programa social.

Es a partir del quintil III donde la pensión contributiva empieza a tener más relevancia sobre el ingreso de las personas de 65 años o más, pues representa en promedio 39% del ingreso total, mientras que en el quintil IV representa 4%; en el V, 55 por ciento.

[email protected]nomista.mx