Meses después de que la plataforma de préstamos de persona a persona Doopla comenzó operaciones, en febrero del 2015, su cofundador y director general, Juan Carlos Flores Acevedo, recibió la visita de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) advirtiéndole que la operación de esta empresa era ilegal y tenía que sujetarse a una profunda auditoría.

La auditoría concluyó y la CNBV consideró que tenía que cerrar operaciones por violar las leyes financieras, de lo contrario tendría complicaciones legales e incluso su directivo podría ser encarcelado. Flores Acevedo pudo hacer que los reguladores lo escucharan y después de varios meses, se concluyó que la operación de Doopla no era ilegal, sino que estaba en un “limbo regulatorio” al no haber una ley, en ese momento, que regulara su operación. Seis años después, esta plataforma se ha convertido en la primera institución de fondeo colectivo (crowdfunding) regulada.

En entrevista, Flores Acevedo platicó la historia de Doopla para ser regulada, proceso que, si bien todavía no es oficial, pues la autoridad le ha exigido ciertos requerimientos, para su cofundador son temas administrativos que hay que cumplir para oficializar su autorización y ser la segunda plataforma autorizada bajo la Ley Fintech y la primera de fondeo colectivo.

“Nosotros hemos estado muy cerca de la autoridad porque creemos en la regulación, estamos convencidos de que es un impulso que se le debe de dar al sector, porque al final del día los beneficiados son los miles o millones usuarios del sistema financiero”, detalló Flores Acevedo.

Al ser una de las primeras plataformas detectadas por la autoridad que operaban en este limbo regulatorio, el equipo de Doopla trabajó de la mano con la CNBV para definir los lineamientos que al final derivaron en la ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, o Ley Fintech, promulgada en marzo del 2018.

El chispazo

En marzo del 2013, Flores Acevedo, con experiencia previa en el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), se interesó en el caso de Zopa, una plataforma de origen británico con un modelo de negocio similar al de Doopla y buscó construir una experiencia de éxito similar para México.

Cuenta que renunció a su trabajo en diciembre del 2013 y para marzo del 2014 empezó a dar forma a la empresa con planeación, temas legales, pruebas piloto; hubo que hablar con mucha gente del sistema financiero “y en febrero del 2015 lanzamos Doopla”, contó Flores Acevedo.

Para el directivo de esta plataforma, en México existen diversos factores que hacen que las plataformas como Doopla se vuelvan atractivas para un mercado necesitado de soluciones sencillas, ágiles y que otorguen beneficios en materia financiera y por medio de la tecnología.

“Mucha gente ha adoptado las nuevas tecnologías, 80% de la población tiene redes sociales, más de 80 millones de mexicanos tienen un teléfono inteligente... Entonces, al juntar el tema del acceso tecnológico más el tema del enorme diferencial de tasas de interés que hay en el mercado, entre la tasa pasiva y la activa, lo que es una distorsión del mercado, fue cuando dijimos: hay que implementarla”, acotó.

En septiembre del 2019, Doopla se convirtió en la primera plataforma en entregar su solicitud a la CNBV para ser regulada y hace algunas semanas, recibió el oficio de autorización. Para Flores Acevedo el aprendizaje en estos años de operación ha sido el siguiente: “A la gente le gustan productos fáciles de entender, que su experiencia de uso sea fácil, que sus procesos sean transparentes, que no tengan que ir a ningún lugar y que haya un componente social”.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx