La Comunicación de las decisiones monetarias, del manejo de herramientas y garantizar la estabilidad y salud del sistema financiero son dos claros legados que dejó la acción de las autoridades tras la quiebra de Lehman Brothers, aseguró Janet Yellen, la única mujer que ha sido presidenta de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Las autoridades financieras debían intervenir para evitar un deterioro mayor del sistema, recuerda. Para lograrlo, debían convencer al mismo Congreso de Estados Unidos de la urgencia de la respuesta. La comunicación y claridad del mensaje eran determinantes, aseguró.

Al participar como moderadora en el primer día del simposio sobre “La respuesta a la crisis financiera mundial: Lo que hicimos y por qué lo hicimos”, organizado por el think tank Brookings, refirió que se deben poner la supervisión y regulación como fortalezas para garantizar la salud de un sistema financiero y evitar la irrupción de una nueva crisis.

Al iniciar su participación, consignaron que la economía de Estados Unidos entró en recesión casi de forma inmediata, desde diciembre del 2008.

Admitió que tras la quiebra del legendario banco de inversión, Lehman Brothers, el mercado financiero se congeló, y el laboral se debilitó al punto de enfrentar una severa destrucción de empleos.

Destacó que las tasas bajas fueron las herramientas más visibles para estimular una economía afectada, que en el origen se utilizaron para limitar el contagio.

Pero fue sólo una de varias medidas que se aplicaron para aliviar al mercado financiero, acelerar la reactivación económica y garantizar certidumbre suficiente para invertir.

En el panel participaron Jason Furman, experto en Práctica de Política Fiscal en Brooking; Ted Truman, investigador no residente en el think tank Peterson Institute, así como Donald Kohn, exvicepresidente de la Reserva Federal.

Políticas fiscales y monetarias, defensa

En su oportunidad, el exbanquero central Donald Kohn comentó que en el trayecto de la crisis aprendieron la importancia de comunicar a los mercados y a la gente.

Tal como lo hizo Yellen, refirió que mientras más claro sea el lenguaje, y se pueda fijar una guía de acciones futuras, los participantes del mercado y el público en general lo reciben de mejor manera.

En la medida que utilizamos un lenguaje más entendible, con fechas, con objetivos claros, el mercado va reaccionando paulatinamente y va asumiendo lo que viene, refiere.

En la misma sesion, Ted Truman, investigador no residente del Peterson Institute, explica que otros bancos centrales fueron más cautos para reaccionar a la crisis.

Una posición que se entiende al asumir que algunos enfrentaban procesos fuertes de inflación, lo que les hacía retrasar sus decisiones o esperar.

No es que la Fed lo haya resuelto mejor, o menos razonado, comentó. Los miembros de la Reserva sabían que debían hacer algo e intervinieron.

En aquellos años, al estallar la crisis, estaba al frente de la Fed Ben Bernanke; en la Reserva de Nueva York, Timothy Geithner, y en el Departamento del Tesoro, Henry Paulson.

Los tres publicaron un artículo conjunto, para The New York Times, que salió publicado el 10 de septiembre. Ahí, en un comentario titulado “Lo que necesitamos para combatir la próxima crisis financiera”, consignaron que el Congreso de Estados Unidos restó capacidades a las autoridades de aquel país para intervenir en una situación crítica.

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