Los responsables de la política del Banco Central Europeo (BCE) que se reunieron el pasado diciembre sugirieron volver a examinar el uso de préstamos baratos y plurianuales a bancos en los próximos meses, y además discutieron sobre las perspectivas de la economía de la zona euro, según mostraron este jueves las actas del encuentro.

El BCE terminó con compras de bonos por 2.6 billones de euros (3 billones de dólares) en la reunión del 12 y 13 de diciembre, pero Mario Draghi, presidente de la institución monetaria, destacó los crecientes riesgos y datos económicos más débiles.

A lo largo de los casi cuatro años de programa de compras netas, la adquisición de bonos se ha repartido entre los distintos países de la zona euro, atendiendo a la clave de capital, es decir, a lo que aporta cada uno al capital del banco central, una cifra que viene determinada por el peso del Producto Interno Bruto (PIB) y la población de ese país.

Las actas de la discusión sugirieron también que a algunos gobernadores les hubiese gustado que Draghi fuera aún más cauto y algunos pidieron una discusión sobre una nueva ronda de crédito para los bancos, una fuente clave de financiamiento para prestamistas en Italia, Portugal y España.

Las minutas confirman informes de Reuters sobre la probabilidad de que el banco creara expectativas en el mercado de una nueva Operación de Financiamiento de Largo Plazo, una de las herramientas de estímulo más potentes del banco central.

“De cara al futuro, se sugirió volver a revisar la contribución de las operaciones de refinanciamiento a largo plazo a la orientación de la política monetaria”, señaló el BCE en su recuento de la reunión de diciembre.

Algunos de los funcionarios pidieron que el mensaje de política monetaria del BCE indicara que los riesgos para el crecimiento económico en la zona del euro estaban “inclinados a la baja”, una frase que en el pasado ha apuntado una política más expansiva.

“Se destacó que la situación sigue siendo frágil e incierta, ya que los riesgos podrían ganar relevancia rápidamente o podrían surgir nuevas incertidumbres”, acotó el BCE en el acta.

La entidad monetaria también destacó en la reunión que los mercados esperan que la primera alza de tasas de interés del banco central se va a posponer hasta finales del 2019, debido a que los últimos datos económicos han sido más débiles de lo esperado por una demanda externa menor y factores específicos de algunos países y sectores, como el del motor en Alemania.