El Banco Central Europeo (BCE) considera que el aumento de la edad de jubilación es más positivo para contrarrestar los efectos del envejecimiento de la población que la reducción de las pensiones, según un artículo del boletín económico de la entidad publicado hoy.

El artículo advierte de que el envejecimiento de la población tendrá importantes implicaciones macroeconómicas y fiscales para la eurozona y representará un desafío para que los países del área puedan reducir su endeudamiento y asegurar su sostenibilidad fiscal a largo plazo.

La entidad señala que, tras la crisis financiera, muchos países llevaron a cabo reformas de las pensiones, aunque indica que el ritmo de las mismas se ha desacelerado con la recuperación económica y considera que su continuación es "esencial" y "no debe retrasarse".

Asimismo, estima que el aumento de la edad de jubilación puede reducir los efectos macroeconómicos adversos del envejecimiento poblacional, gracias a su impacto en la fuerza de trabajo y en el consumo doméstico.

Por el contrario, apunta que reducir la cuantía de las pensiones (su ratio de beneficio) servirá "muy poco" para combatir esos efectos indeseados, mientras que aumentar el nivel de contribución para las mismas tenderá a "exacerbar" los impactos negativos.

El BCE precisa que esta es una afirmación general sobre los efectos macroeconómicos de la reforma de las pensiones y que no permite sacar conclusiones respecto a la agenda de reformas de un país específico.

El artículo indica además que el grado de envejecimiento de la población variará considerablemente de unos países a otros de la eurozona.

Detalla que los países con el mayor grado son actualmente Alemania, Grecia, Italia, Portugal y Finlandia, mientras que Irlanda se prevé que registre el menor ratio de envejecimiento en el 2070, y España, Bélgica y Francia, el menor aumento, según las proyecciones.

La entidad advierte de que existe un "riesgo de complacencia" respecto a la reforma de los sistemas de pensión públicos en los países del áreas y que las modificaciones llevadas a cabo "pueden no ser suficientes" para afrontar los desafíos relacionados con el envejecimiento poblacional.

Además, destaca que las presiones sobre los sistemas de jubilación pueden ser "más fuertes de lo esperado" si, por ejemplo, la evolución económica se vuelve menos favorable de lo que estiman las proyecciones sobre el coste de las pensiones.

"Las reformas de las pensiones no son solo necesarias para la sostenibilidad fiscal a largo plazo, sino que pueden ayudar, de manera general, a atenuar los efectos macroeconómicos del envejecimiento de la población", recalca.