¿Siguen siendo útiles los ejércitos? Pedro Baños, autor del libro El dominio mundial se hace esa pregunta en una obra en la que la premisa para poder entenderla es reconocer que se está viviendo un cambio de paradigma geopolítico al que hay que prestar gran atención, pues repercutirá en todos nosotros.

En aproximadamente 400 páginas, Baños –ex jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo– argumenta que somos parte de las estrategias lideradas por los más poderosos, donde hay ventajas para algunos pocos y menoscabo para muchos otros; por lo que “pertenecemos a un gran complejo y necesitamos entender nuestro papel dentro de este”.

Escrito de una forma amena, pero con mucho sustento histórico, el autor sostiene que la milicia, la economía, los servicios de inteligencia, los recursos naturales, el conocimiento y la tecnología, así como la comunicación son los grandes poderes con los que las potencias mundiales ejercen presión, al mismo tiempo que defienden sus intereses, por lo tanto, la pregunta respecto así siguen siendo útiles los ejércitos requiere adentrarse en las páginas de este libro para tener una visión redonda del poder internacional y reflexionar sobre el futuro en el que, según Baños, la lucha por el poder se basa no solo en la pertenencia del territorio, sino también en una supremacía cultural, tecnológica e ideológica.

En esta obra, el autor expone cómo se ejerce el dominio mundial, de ahí que desarrolle temas y los califique de acuerdo con su visión, y tal vez la de muchos: capacidad económica, el verdadero poder; la diplomacia, un poder no tan blando; los servicios de inteligencia, el poder de la información; los recursos naturales, la fuente del poder; territorio y población, el poder tangible; conocimiento y tecnología, el poder de la sabiduría aplicada; y comunicación estratégica, el poder de la influencia y la persuasión.

En muchas de las páginas el autor nos recuerda que no debemos olvidar el pasado; en alguna nos dice que no hay que olvidar la existencia de otros factores que implican el mismo grado de amenaza que una guerra convencional y que no pueden resolverse, ni siquiera como medida disuasoria, con medios militares, al menos no en exclusiva. “Estas amenazas, que rivalizan con las tradicionales en cuanto a la capacidad de generar daño y desestabilizar las sociedades, adoptan formas tan variadas como las pandemias, el crimen organizado trasnacional, los radicalismos violentos, los desastres naturales, el cambio climático y la degradación medioambiental…”.

Al leer El dominio mundial, sumaremos datos y situaciones a nuestro conocimiento y podremos responder la pregunta inicial y otra que plantea y responde el autor: “¿Todavía creemos que de verdad tenemos libertad para elegir nuestro modo de vida? Mucho menos de lo que pensamos. Estamos más condicionados de lo que nos imaginamos. Hay demasiado estratega hábil trabajando en la sombra de lo que se nos comunica”.

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