La desaceleración en la economía de México registrada de abril a mayo podría mantenerse en los próximos meses, incluso aunado a un escenario global complejo puede materializarse una debilidad económica en este año, consecuencia de elementos de incertidumbre tanto internos como externos. Las cifras del Indicador IMEF del Entorno Empresarial Mexicano (IIEEM) en junio pasado indican que esa debilidad se registró tanto en el sector manufacturero como en el no manufacturero, al ubicarse por debajo de los 50 puntos por segundo mes consecutivo.

Ernesto Sepúlveda, presidente del Comité del Indicador del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), explica en entrevista que la información de la coyuntura económica sugiere que, en los primeros seis meses del año, se muestre una debilidad en la economía y no una recesión. “El indicador nos muestra que persiste la debilidad en la economía mexicana. Lo que podemos ver es un primer semestre con una fuerte desaceleración con respecto al año pasado”, agrega.

La metodología del Indicador Adelantado evalúa la dirección que tomará la actividad económica manufacturera y no manufacturera del país. De un intervalo de 0 al 100, a partir de los 50 o más puntos se dice que la economía se encuentra en una zona de expansión, mientras que menor a los 50, está en una zona de contracción.

El Indicador Manufacturero, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad, en junio registró una disminución al ubicarse en 49 unidades ligeramente por debajo del umbral de los 50 puntos. Por otra parte, el Indicador No Manufacturero, que comprende el comercio y el sector servicios, en el sexto mes del año mostró una mayor caída de un punto, para quedar en 47.7 unidades. En opinión de los miembros del Comité del Indicador, la desaceleración de este sector se explica por la caída de cada uno de sus componentes.

Para Ernesto Sepúlveda la debilidad del sector está relacionado con el consumo, un componente que presenta menores tasas de crecimiento comparado con otros años.

Demanda externa, un soporte

Uno de los elementos internos que han contribuido a la incertidumbre sobre la economía mexicana es la reestructura de la política económica propuesta por la nueva administración. El entrevistado explica que un ajuste de esa índole se mantiene como uno de los principales riesgos, pues: “Con cada cambio de administración hemos visto que la curva de aprendizaje puede ocasionar un rezago en el gasto”, lo que no permite que despegue la inversión.

“Hay una disminución en construcción y esto tiene mucho que ver con la incertidumbre de las nuevas políticas y eso no permite despegar la inversión”, añade. Aunque del lado positivo, el experto afirma que la demanda externa puede ser un soporte para el crecimiento económico del país hacia el cierre del año. “El comportamiento de las exportaciones ha sido favorable”.

De acuerdo con el Departamento estadounidense de Comercio, las exportaciones entre ambos países aumentaron 9%, a tasa interanual en el cuarto mes del año. De ahí que mantener una relación con Estados Unidos es indispensable para impulsar el sector exportador, ya que ese país se mantiene como el principal socio comercial de México. “Es importante ver qué pasa con la relación comercial con ellos (Estados Unidos) y ver qué pasa con el T-MEC”, señala.