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El Niño 2026-2027: prevén más huracanes en el Pacífico mexicano y sequía en el centro del país
El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico durante 2026, frente a un promedio de 16 en los últimos tres años. Entre mayo y octubre se esperan condiciones más secas que en años anteriores en el centro-occidente, mientras que, entre noviembre y abril, más frentes fríos, tormentas invernales y más lluvias en el norte.

El fenómeno climático conocido como El Niño es un patrón en la interacción entre la atmósfera y el océano.
Durante las últimas semanas se ha detectado una tendencia al alza en la temperatura promedio de las aguas del océano Pacífico tropical, una condición asociada con la formación del fenómeno de El Niño que puede incrementar la actividad ciclónica en la región y, consecuentemente, la probabilidad de que algunos sistemas alcancen las costas mexicanas. También aumentará la posibilidad de que algunos huracanes alcancen categorías más altas. Además, se esperan menos lluvias entre mayo y octubre y más frentes fríos y tormentas invernales entre noviembre y abril, así como ondas de calor y temperaturas extremas en marzo y abril de 2027, según especialistas.
Dado que este año se prevé que haya más actividad ciclónica en el Pacífico, las autoridades de Protección Civil se preparan para monitorear los fenómenos hidrometeorológicos y para activar los sistemas de atención a la población.
Prevén entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico durante 2026
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó que en 2026 habrá entre 18 y 21 ciclones tropicales en el océano Pacífico —aunque no todos van a ingresar a territorio mexicano—, lo que significa un incremento respecto de lo ocurrido durante los últimos tres años, cuando ocurrieron, en promedio, 16 ciclones por año.
De acuerdo con el coordinador general del SMN, Fabián Vázquez Romaña, en 2025 se formaron en el Pacífico 18 ciclones tropicales; en el 2024, 12; y en 2023, 17.
De los ciclones tropicales que se prevén para 2026 en el Pacífico, se espera que entre cinco y seis sean huracanes de categorías uno y dos y entre cuatro y cinco de categorías tres o más.
Según el SMN, se considera depresión tropical a los ciclones cuyos vientos van de los 45 a 62 kilómetros por hora; tormenta tropical cuando los vientos son de entre 63 y 118 kilómetros por hora y huracán cuando los vientos son de 119 kilómetros por hora o más.
Según la escala Saffir-Simpson un huracán es categoría uno cuando sus vientos van de 119 a 153 kilómetros por hora; categoría dos cuando son de 154 a 177; categoría tres de 178 a 208 kilómetros por hora; cuatro de 209 a 251 kilómetros por hora y cinco de más de 252 kilómetros por hora.
Si se analizan los registros de huracanes registrados en el litoral mexicano entre 2015 y 2024, se aprecia que la mayoría de los años son categoría dos y tres.
En 1997 y 2015, que fueron años en los que ocurrió el fenómeno de El Niño se registraron seis y ocho ciclones de categorías entre tres y cinco, respectivamente, aunque en 2016 ocurrieron seis y en 2018 nueve y no fueron años en los que ocurriera fenómeno de El Niño categoría muy fuerte.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que, en 2023, se formó el huracán Otis que tocó tierra en las costas de Guerrero y devastó la ciudad y puerto de Acapulco en un año en que hubo fenómeno de El Niño categoría moderado.

En años con fenómeno El Niño hay huracanes más intensos
En lo que va del año se han formado cinco tormentas tropicales, así como un huracán categoría dos (Fausto) y un huracán categoría cinco (Genevieve) en el Pacífico.
Alejandro Jaramillo investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM destacó que cada episodio de El Niño y La Niña es diferente. En algunos casos los impactos pueden no ser notorios; sin embargo, cuando el fenómeno es muy fuerte, sus efectos suelen ser más claros e intensos.
Agua cálida alimenta a los huracanes y El Niño modifica las condiciones del océano
El fenómeno climático conocido como El Niño es un patrón en la interacción entre la atmósfera y el océano, que se presenta de manera irregular, generalmente cada varios años y cuya característica principal es el calentamiento del agua superficial.
Se considera que se está en una situación de fenómeno de El Niño, cuando las temperaturas del agua superficial del océano alcanzan o superan en 0.5 grados Celsius el promedio histórico.
Dependiendo de qué tanto sube la temperatura del mar, los meteorólogos identifican cuatro categorías que son débil, moderado, fuerte y muy fuerte, refiere el SMN.
Se considera que el fenómeno de El Niño es débil cuando el incremento oscila entre 0.5 y 1.0 grados Celsius; moderado, entre 1.1 a 1.5 grados; fuerte entre 1.6 y 2.0 grados, y muy fuerte, entre 2.1 y 2.5 grados.
Los registros indican que en 2026 la temperatura promedio del mar aumentó 0.5 grados Celsius en el trimestre abril-junio, respecto del promedio histórico. En junio superó 1.0 grados, con una marcada tendencia al alza.
Las estadísticas del SMN indican que entre 1980 y 2024, se registraron 14 eventos de El Niño, de los cuales cinco fueron de categoría débil; tres moderados; dos fuertes y cuatro muy fuertes.
Vázquez Romaña explicó que en la región los eventos considerados muy fuertes ocurrieron en las temporadas 1982-1983; 1991-1992; 1997-1998 y 2015-2016.
El funcionario indicó que “hipotéticamente estamos pronosticando que este 2026 se presente nuevamente esta condición”.

Según el especialista, las proyecciones apuntan a que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte.
Eso ocurriría entre septiembre y octubre, que es la temporada más fuerte de lluvias en México y se espera que la fase de Niño muy fuerte tenga su pico en diciembre.
Los expertos prevén que haya una temporada de El Niño 2026-2027 muy prolongada, porque va a abarcar todo el verano, todo el invierno, toda la primavera del 2027 y después ya comenzará a disiparse.
Según el especialista, la probabilidad de que se presente el fenómeno de El Niño esta temporada es de entre 97 y 100%. La probabilidad de que alcance la intensidad de muy fuerte es de 63%.
Habrá un verano más seco en el centro-occidente y un invierno lluvioso en el norte de México
Alejandro Jaramillo explicó que el fenómeno de El Niño también genera otros efectos.
Este año se espera que, debido a él, entre mayo y octubre se tengan condiciones más secas (que llueva menos que el promedio) que en otros años en la región centro-occidente del país, es decir en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Colima, Guerrero, parte de Oaxaca, Estado de México, Ciudad de México, Morelos y Tlaxcala.
En contraste, se espera mayor humedad en los estados del norte del país, particularmente de noviembre a abril, con presencia de más frentes fríos, más tormentas invernales y más lluvias en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, gran parte de Sinaloa y Durango y las franjas norteñas de Zacatecas y San Luis Potosí.
Se espera que el comportamiento del clima sea el siguiente entre agosto de 2026 y abril de 2027:
Agosto
Se prevén lluvias menores al promedio en el noreste, sur y sureste.
Septiembre
Lluvia en condiciones normales.
Octubre
Lluvia en condiciones normales o por encima del promedio.
Noviembre
Lluvia en condiciones normales o por encima del promedio y mayor actividad de frentes fríos que el promedio.
Diciembre
Lluvia en condiciones normales o por encima del promedio y mayor actividad de frentes fríos que el promedio.
Enero
Mayor actividad de frentes fríos que el promedio.
Febrero
Mayor actividad de frentes fríos que el promedio.
Marzo
Ondas de calor, temperaturas extremas y mayor probabilidad de incendios forestales.
Abril
Ondas de calor, temperaturas extremas y mayor probabilidad de incendios forestales.
La cantidad de daños depende de diversos factores
Los registros de desastres ocurrido durante años en los que se presentó un fenómeno de El Niño muy fuerte —1982, 1991, 1997 y 2015— no destacan por registrar los mayores daños materiales por los diferentes motivos de desastre o el mayor número de muertes.
Sin embargo, las estadísticas del Cenapred documentan que sí ocurrieron ciclones altamente destructivos, como es el caso de huracán Paul en 1982; la Tormenta Tropical Ignacio, en 1991; los huracanes Nora (categoría 3) y Paulina (categoría 4) en 1997 y el huracán Patricia (categoría cinco) en 2015.
De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) entre 2000 y 2024, los años 2010, 2017 y 2023registraron los mayores costos por desastres.
En 2010 se presentó un fenómeno de La Niña fuerte; en 2017 un fenómeno de La Niña moderado y en 2023 un fenómeno de El Niño moderado.
El año con el monto más alto fue 2010, debido a desastres ocasionados por diferentes fenómenos. Ese año los huracanes Alex, Karl y Matthew afectaron fuertemente a México y dejaron un saldo de 92,300 millones de pesos.
En la temporada 2009-2010 ocurrió UN fenómeno de El Niño fuerte y en la temporada siguiente el uno de La Niña fuerte.
En tanto, el huracán Otis fue el más devastador de 2023. Ese año se presentó el fenómeno de El Niño moderado. Los daños ocasionados por Otis fueron calculados en 88,910 millones de pesos, cifra superior a la registrada por los sismos de 2017, según el Cenapred.
Concepto | 1982 | 1991 | 1997 | 2015 |
|---|---|---|---|---|
| 2 | 2 | 19 | 18 |
|
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| 8 | 40,000 | 228 |
|
|
| 100,000 |
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Daños materiales |
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Implementarán sistema de alertamiento de huracanes en teléfonos celulares
Alejandro Jaramillo subrayó que El Niño es un fenómeno al que debe prestarse atención. A pesar de que hay mucha incertidumbre sobre cómo evolucionará cada año en particular, sabemos que El niño puede generar muchos impactos y sabemos qué esperar del fenómeno.
Un ejemplo muy claro es que durante un año con el fenómeno de El Niño se espera más actividad ciclónica en el Pacífico.
Eso significa que este año los sistemas de prevención de desastres deben mantener un monitoreo permanente de los fenómenos que ocurran en el Pacífico, donde se esperaría una mayor probabilidad de tener un impacto.
Debemos prepararnos para utilizar mejor los recursos hídricos, almacenar agua durante esta época, en la que todavía hay lluvias, y enfrentar en mejores condiciones la temporada de seca del próximo año, subrayó.
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) determinó una serie de acciones para mitigar los efectos de El Niño, entre los que se encuentran el seguimiento de los avisos del Servicio Meteorológico Nacional y los alertamientos de la propia dependencia sobre la ocurrencia de lluvias intensas y ciclones tropicales.
También la actualización de los mapas de riesgo por inundaciones y deslizamientos de laderas; el desazolve de ríos, drenaje y alcantarillas; la limpieza de cauces y el dragado de cuerpos de agua, así como la revisión de bordos, presas y zonas con antecedentes de inundación, además de la activación de refugios temporales y definición de rutas de evacuación.
La titular de la CNPC, Laura Velázquez Alzúa, informó que se implementará un servicio de alertamiento temprano a través de teléfonos celulares ante la presencia de huracanes.
En su diseño participan la Agencia de Transformación Digital, el Servicio Meteorológico Nacional y la Coordinación Nacional de Protección Civil.
Además, en cada uno de los 17 estados costeros del país ya se instalaron con anticipación Puestos de Comando, los cuales estarán encabezados por los gobernadores.
En esas instancias participan las secretarías de Defensa, Marina, Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Salud y Educación, así como la Guardia Nacional, Conagua, el Servicio Meteorológico Nacional, la Comisión Federal de Electricidad y Pemex, además de los gobiernos estatales y municipales.
La dependencia a su cargo realiza análisis de riesgo, lo cual implica revisar la ubicación de los arroyos, ríos, así como los niveles de las presas, en los estados susceptibles de ser afectados por el fenómeno de El Niño.
Dijo que se tienen previstos en todo el territorio nacional refugios para la atención a la población que resulte afectada por las lluvias o por la presencia de algún ciclón.




