Carlos Antonio Romero Deschamps fue el décimo secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), cargo en el que permaneció 26 años, tres meses y 23 días. El pasado 16 de octubre renunció al cargo en medio de señalamientos de corrupción.

Originario de Tampico, Tamaulipas, donde nació el 17 de enero de 1944, fue electo por primera vez el 25 de junio de 1993, en sustitución de Sebastián Guzmán Cabrera, quien estuvo al frente del sindicato a la caída de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, en enero de 1989.

Al final de su gestión enfrentó el desconocimiento de su liderazgo de una buena parte de sus 150,000 representados, agrupados en varias organizaciones disidentes que impugnaron su cuarta reelección en el cargo, así como la de los 36 secretarios generales de las secciones de esa organización sindical que le son leales.

Además, había disminuido considerablemente la influencia del sindicato en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ahora que es oposición al gobierno federal. Sólo uno de los integrantes de su Comité Ejecutivo Nacional, Manuel Limón Hernández (diputado) tiene un escaño en las bancadas del tricolor en el Congreso de la Unión. Muchos consideran que por esa razón fue designado su sucesor.

Durante el tiempo que permaneció al frente del sindicato, Romero Deschamps fue paralelamente diputado federal en los periodos 1979-1982, 1991-1994, 2000-2003 y senador de la República de 1994 a 2000 y de 2008 a 2018.

Al frente del sindicato petrolero, considerado uno de los más poderosos de América Latina, le tocó articular relaciones con los presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Con Andrés Manuel López Obrador no pudo.

En un desplegado en el que explicó su renuncia el ahora exlíder petrolero expuso: “Por ello, ante un escenario poco favorable para el cabal cumplimiento de mi responsabilidad como Secretario General, consciente de que mi compromiso fundamental es garantizar la estabilidad de nuestra Organización Sindical y la defensa de los derechos de los Trabajadores he decidido presentar en términos del Artículo 37 de nuestros Estatutos Generales al Consejo General de Vigilancia mi renuncia al cargo de Secretario General del Comité Ejecutivo General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana”.

Romero Deschamps había sido reelecto por cuarta ocasión el 11 de diciembre de 2017 para el periodo 2019-2024, aun cuando su periodo anterior culminó hasta diciembre de 2018. 

Esa maniobra la hizo para garantizar su permanencia en el poder teniendo el apoyo del gobierno del presidente Peña. Organizaciones sindicales disidentes impugnaron la toma de nota.

En tanto, en octubre de 2018 fueron elegidos los secretarios generales de las 36 secciones que integran el sindicato para un periodo de tres años.

Las elecciones también fueron impugnadas por la disidencia que denunció diversas violaciones a los estatutos. El 7 de diciembre, en una reunión con motivo de las fiestas de fin de año, Romero Deschamps repartió lo que dijo eran las tomas de nota de los líderes seccionales, aunque esa facultad es de la Secretaría del Trabajo. Por eso y la violación a los estatutos la disidencia los desconoció e impugnó el proceso.

El estatuto  establece que para renovar las dirigencias sindicales seccionales, el sindicato debe emitir una convocatoria y dar 20 días para el registro de las planillas que deseen participar. Sin embargo, en octubre de 2018 eso no se respetó porque  se emitió la convocatoria, se dio un día para el registro y al siguiente se realizaron las votaciones con lo cual se garantizó que sólo se registrara una planilla por sección, la apoyada por cada una de las dirigencias anteriores. 

En ese ejercicio sólo participó alrededor del 40% de los sindicalizados, algunos bajo amenaza. Además, se votó por cédula, lo que evitó que el voto fuera secreto.

Varios dirigentes disidentes de ese sindicato denunciaron que en esa organización no hay democracia y, en cambio, sí hay presiones a los trabajadores, violaciones al estatuto.

Algunos señalan que para los últimos meses en que estuvo al frente del STPRM, Romero Deschamps sólo tenía el apoyo de los 36 comités ejecutivos locales.

Red de cacicazgos 

Dirigentes disidentes denunciaron que Romero Deschamps mantenía el control de todas las secciones sindicales, mediante una red de cacicazgos que se extendían a lo largo del territorio nacional y de las finanzas sindicales.

Entre los más poderosos y temidos se encuentran Milton González en la sección 13 correspondiente a Cerro Azul, Veracruz, quien, en el pasado proceso electoral encañonó al disidente Humberto Leyva; Esther Millán de la sección 31 de Coatzacoalcos a quien se le acusa de mandar “levantar” a la disidente Gabriela Ramírez; y Jorge Wade en Minatitlán, Veracruz.

También son denunciados como caciques petroleros el exdiputado federal Víctor Manuel Kidnie de la Cruz en la sección 47 de Campeche; Moisés Balderas de la sección 36 de Reynosa, Tamaulipas; Juan Silva de la sección tres en Altamira, Tamaulipas, Edgar Romero de la sección uno en Ciudad Madero  y Sergio Lorenzo Quiroz de Poza Rica, Veracruz.

Se estima que tan sólo de cuotas sindicales Romero Deschamps recibía alrededor de 60 millones de pesos mensuales, además de las aportaciones de la empresa para la dirigencia sindical.

De acuerdo con la cláusula 251 del Contrato Colectivo de Trabajo, cuya copia está en la página de Pemex, “el patrón cubrirá al Comité Ejecutivo General la cantidad de siete millones 865,200 pesos mensuales, para gastos de administración, operación y mantenimiento de sus instalaciones, y transporte de sus integrantes”.

Además, establece que “el patrón pagará los salarios y prestaciones, viáticos, ayuda para transporte y gastos conexos foráneos a 73 funcionarios del Comité Ejecutivo General que incluye asesores sindicales y Consejo General de Vigilancia, 90 integrantes de las comisiones nacionales mixtas señaladas en este contrato, 158 comisionados nacionales y 12 comisionados adscritos directamente a las órdenes del Secretario General del STPRM”.

También pagará salarios y prestaciones, viáticos, ayuda para transporte y gastos conexos locales, a los comisionados así como a los 950 funcionarios sindicales seccionales.

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