Huauchinango, Puebla. Un joven campesino llamado José afila la mirada entre unas 700 personas para observar qué es lo que hace su hijo de no más de siete años, quien juega con una bandera que tiene estampado el nombre de Ricardo Anaya, abanderado presidencial por la coalición Por México al Frente.

“¡Ya se va el PRI!”, enarbola el expresidente panista, quien ha congregado, por propia fuerza y con ayuda de las estructuras panistas locales quienes han captado como seguidores, a través de transporte desde sus localidades y algunos paraguas y mochilas, a una mayoría de campesinos en el auditorio del Polideportivo de Zacatlán, Puebla. José deja su atención por un momento hacia su pequeño hijo cuando son exclamadas las palabras en contra del tricolor.

La atención del joven campesino hacia el candidato es efímera. Unos minutos después de que Anaya vituperó a la actual administración federal y al candidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, José vuelve a centrar su mirada sobre su hijo.

Para entonces Anaya avanza en su discurso y afirma que de ser presidente traerá desarrollo económico en la región y salud, promete empoderar a las mujeres y dar oportunidades laborales a los jóvenes, propuestas en las que ha centrado su primera semana de campaña presidencial.

El panista ha decidido también enfocar sus eventos en el centro del país, en especial en Puebla, en donde ha tenido mítines durante tres días de la primer semana en contienda, entidad en la que gobierna el PAN.

“Prometen y luego no cumplen”, dice José a El Economista, quien además señala que su voto aún no está decidido.

Más tarde en Huauchinango, en el segundo mitin del día, Anaya congrega a más de 1,000 personas. Ahí, Javier, un joven simpatizante del PAN, quien se trasladó desde Zacatlán hacia Huauchinango en transporte público, en un recorrido de un poco más de dos horas, confía en que Anaya llegará a ser presidente, aunque —agrega— la tarea no es fácil.

“Aquí, en la sierra norte poblana, está muy fuerte Morena”, dice; no obstante, en el camino de Zacatlán hacia Huauchinango, entre las casas separadas unas de otras entre cientos de metros de campo, aparecen lonas visibles en apoyo a candidatos al Senado y la Cámara de Diputados por la coalición.

Ya en el clímax del mitin de Huauchinango, Anaya reitera su discurso de empoderamiento hacia las mujeres, comenta cifras, alerta sobre los feminicidios y dice que “han aumentado 70%” en los últimos años y acota que de ser presidente “será implacable” en combatir la violencia contras las mujeres.

Tiene un mayor eco cuando señala que, si la población se compromete con otorgarle su voto, él hará un compromiso consistente en aumentar “los apoyos (económicos) en el campo” y concluye que enviará más  elementos de la Policía Federal a la región para otorgar “paz”.