El 2015 será un año de elecciones, donde los actores políticos tienen mucho que ganar y que perder. El mandatario Enrique Peña deberá enfrentar una tendencia histórica que se ha registrado en los últimos tres antecesores: la pérdida de lugares en la Cámara de Diputados en comicios intermedios.

Sergio Bárcena, investigador del Tecnológico de Monterrey, considera que Peña Nieto el 7 de junio próximo se juega la continuidad de su proyecto.

El especialista indica que tras un primer periodo (2012-2015) de por sí complicado, donde tuvo que implementar las reformas y las políticas púbicas que había anunciado en su campaña, el segundo trienio se avizora más difícil por dos condiciones: la posible reducción de diputados afines en San Lázaro, que se ha dado de manera inercial, y por la pérdida de popularidad de Peña.

Bárcena explica que históricamente la segunda mitad de un Ejecutivo federal ha sido más complicada porque, en primera instancia, tienden a obtener un número inferior de diputados federales, y sus mayorías legislativas se diluyen o se reducen. La ciudadanía ha aplicado un voto de castigo, puntualiza.

Datos electorales reflejan que los últimos tres presidentes de la República han perdido representación en la Cámara de Diputados durante los comicios conocidos como intermedios, una reducción de legisladores que ha alcanzado hasta 30 por ciento.

Felipe Calderón (del Partido Acción Nacional) llegó a la Presidencia de la República en el año 2006, cuando su instituto político obtuvo 206 lugares en la Cámara de Diputados.

Para los comicios intermedios del 2009, el PAN perdió 63 lugares, y solamente se quedó con 143 curules, esto es una disminución en su representatividad de 30.6 por ciento.

Un sexenio antes del de Felipe Calderón , con Vicente Fox, el PAN llegó a Los Pinos en el 2000 con 207 diputados federales, una representación que para el 2003 bajó a 149 curules en las elecciones intermedias del 2009, esto es una pérdida de 28% en los lugares que tenía en San Lázaro.

Finalmente, con Ernesto Zedillo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se posicionó en 1994 con 300 diputados federales, cifra que se vio mermada tres años más tarde, en 1997, cuando este instituto político alcanzó 239 curules; es decir, 61 legisladores menos y una disminución de 20.3% en su representatividad en la Cámara baja.

Así, el investigador Sergio Bárcena expone también que Peña Nieto ya no cuenta con el bono de aprobación entre la ciudadanía que logró tras resultar electo en el 2012.

Incluso, las últimas encuestas han hecho notar que la aprobación del presidente es de las más bajas que ha tenido desde que fue electo. Hay un índice de negativos; es decir, de que no aprueban la gestión del presidente , explica el experto.

Asimismo, el académico indica que otro factor que complica el escenario de cara a los comicios de junio es la ausencia del Pacto por México, que fue el mecanismo para plantear acuerdos prelegislativos y para echar andar las reformas estructurales.

Sobre la realización de comicios a nivel estatal, Bárcena puntualiza que la tendencia en términos de la relación con el Ejecutivo ha sido el de lograr mayorías en los congresos locales.

La gran mayoría de los gobernadores que actualmente están en gestiones cuentan con mayorías (de legisladores), y además mayorías estables en sus congresos; es decir (...) mayorías que les permiten implementar sus programas .

Cabe recordar que el próximo 7 de junio habrá comicios en México para renovar la Cámara de Diputados; nueve gubernaturas (Baja California Sur; Sonora; Nuevo León; Querétaro; San Luis Potosí; Campeche; Guerrero; Colima y Michoacán), así como para elegir a integrantes de congresos locales y de presidencias municipales en 17 estados.

mauricio.rubi@eleconomista.mx