En materia de “democracia de las instituciones”, ninguna de las 32 entidades federativas del país registró un nivel de desarrollo alto, reveló el Índice de Desarrollo Democrático de México (IDD-MEX) 2020.

“Ha sido históricamente la dimensión de menor promedio en México y esto no se debe a que el país presente un déficit de diseño a nivel de sus instituciones. De hecho, México tiene instituciones señeras de la democracia, de alta eficacia y de alta reputación, el INE es una de ellas; sino a que existe en la práctica una efectiva traición al espíritu y a las normas de la democracia”, explicó Jorge Arias.

El director de Polilat y autor principal del referido Índice —que mide cuatro dimensiones: democracia de los ciudadanos; democracia de las instituciones; democracia social; y democracia económica, y se basa en unos 50 indicadores en total—, resumió que de acuerdo con la medición nacional general, las siguientes 11 entidades registraron un nivel de alto desarrollo democrático: 

Yucatán, Baja California Sur, Aguascalientes, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Tamaulipas, Sonora, Nuevo León, Coahuila y Sinaloa.

Once más tuvieron un desarrollo medio: San Luis Potosí, Jalisco, Ciudad de México, Campeche, Durango, Quintana Roo, Tabasco, Guanajuato, Nayarit, Colima y Zacatecas.

Con desarrollo bajo se ubicaron Baja California, Chihuahua, Puebla y Estado de México; mientras que Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Veracruz, Morelos y Guerrero (último lugar, con cero puntos de 10,000) alcanzaron desarrollo mínimo.

“Subió Yucatán, que retomó el liderazgo, fue tercero el año pasado (2019); Tlaxcala tuvo un comportamiento muy importante ya que subió 17 lugares, del 23 al sexto; Tamaulipas también creció, avanzó del lugar 25, en 2019, al séptimo (en 2020). Ciudad de México bajó nueve posiciones, fue quinto lugar el año pasado y ahora apareció en la posición 14. Colima tuvo un declive de 11 posiciones, estaba en el lugar diez y pasó al 21”, enfatizó.

El resto de las entidades federativas de la República no presentó grandes variaciones respecto de la última medición, expuso Jorge Arias.

Las dos primeras dimensiones: democracia de los ciudadanos y de las instituciones, miden el funcionamiento de la democracia; y las otras dos, la social y la económica, evalúan el desempeño de la gestión democrática.

Sobre la dimensión uno, Arias dijo —durante la presentación de los resultados del informe que por primera vez en diez años se realizó por videoconferencia— que el hecho de que sólo cuatro entidades federativas haya alcanzado un nivel alto (Hidalgo, Yucatán, Tabasco y Tamaulipas) significa que “hace falta compromiso ciudadano con la participación. Este año hay una enorme oportunidad de que esto mejore, a partir de las elecciones del (próximo) 6 de junio”.

Al referirse a la dimensión dos, destacó que “la corrupción generalizada es aún un grave problema en muchas de las entidades del país”.

Encabezados por la Ciudad de México, seis estados registraron alto desarrollo económico; 17 mejoraron su puntuación, destacando Durango y San Luis Potosí; y Baja California y Tamaulipas presentaron caídas superiores en 70 por ciento.

“El PIB per cápita cayó levemente y en la mayoría de los estados condicionó la gestión democrática. Si no hay recursos, si no se genera un desarrollo económico en cada estado, si no hay capacidad local para generar políticas de desarrollo, difícilmente en la gestión diaria de la democracia se pueden ver avances en los indicadores”, finalizó.

El Índice de Desarrollo Democrático de México es un trabajo conjunto de la Fundación Konrad Adenauer en México, Polilat, la Confederación USEM y el Centro de Estudios Políticos y Sociales, con el apoyo del Instituto Nacional Electoral y la cooperación académica de El Colegio de México.

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