La semana que concluye no fue posible designar al próximo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en el Senado de la República debido a las posiciones antagónicas y hasta dogmáticas en las fracciones legislativas representadas en ese cuerpo colegiado, afirmó Kenia López Rabadán.

En entrevista, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado dijo: “Espero que el gobierno no esté obsesionado en definir al próximo titular de la CNDH. Espero que entienda que es una posición de un organismo autónomo, que requiere no ser subordinado ni del gobierno, ni de los partidos”.

La integrante de la fracción legislativa del PAN en esa representación señaló que lo que se necesita es que los senadores dejen de pensar tanto en sus partidos políticos y/o el gobierno y privilegien lo que conviene a los ciudadanos.

El miércoles 30 de octubre pasado, no fue posible el nombramiento del sucesor de Luis Raúl González Perez en la presidencia de la CNDH, debido a que en las dos ocasiones que se sometió a votación la terna integrada por Rosario Ibarra de Piedra, Arturo Peimbert Calvo y José de Jesús Orozco, no alcanzó la mayoría calificada.

Ahora, de acuerdo con lo que marca el procedimiento para esa designación, lo que debe ocurrir es que en la siguiente sesión del Senado, el martes 5 de noviembre, se someta nuevamente a votación y ver si ésta vez alguien sí logra los votos necesarios.

Sin embargo, López Rabadán comentó que “lamentablemente, está muy polarizada la visión de los legisladores (…) lo que hay es una lógica en el proceso de cada uno de los grupos parlamentarios que pasa por querer a alguien que termine siendo cercano (a su grupo) y eso va a ser muy complicado resolver”.

Por ello, opinó que es necesario que los grupos legislativos y los partidos políticos reconozcan que la presidencia de la CNDH es una figura importante del Estado mexicano y que en este proceso para nombrar a la persona que ocupará ese lugar, para los próximos cinco años, constituye una oportunidad para que ese organismo constitucionalmente autónomo lo siga siendo.

Empero, lamentó que en esa discusión han permeado temas ideológicos de partidos y bajo ese supuesto no se han podido lograr las dos terceras partes hacia alguno de los tres aspirantes.

En su opinión, es obvio que para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador la figura de la CNDH resulta incómoda, que la presidencia de esa institución resulta incómoda; pero lo relevante es que es una obligación de ese organismo ser incómodo para los gobiernos cuando se exceden, cuando violan derechos humanos. Por ello, ante situaciones de esa naturaleza tienen que hacer recomendaciones, para proteger los derechos de los mexicanos.

Por ello recalcó: “Tener un presidente de la CNDH a modo, tener un presidente de la CNDH carnal, le hace mucho daño a nuestro país”.

López Rabadán insistió: “Yo espero que el gobierno no caiga en la tentación de querer imponer a un subordinado, porque, si eso sucede, será muy lamentable para los derechos humanos y para el país donde desafortunadamente tenemos decenas de miles de víctimas directas o indirectas de violaciones a garantías individuales y que requieren que la CNDH los acompañe y los proteja”.

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