"Quédate en casa”, se escucha constantemente en la radio. En las calles, letreros alertan del riesgo de contagio de Covid-19, e invitan al uso correcto del cubrebocas. Pero, en la Ciudad de México, las personas no se detienen. Es sábado. Los más jóvenes no dejan de encontrarse con sus parejas y se abrazan y besan; familias enteras asisten a los restaurantes; se ve a vecinos que conversan sobre las banquetas. Hay personas que caminan con bolsas enormes de compras, mientras que otras van de aquí para allá sin cubrebocas.

En la capital del país se reportan al menos 445,982 contagios acumulados de coronavirus, de los cuales 42,380 se consideraban casos activos, hasta el sábado pasado. Unas 20,745 personas en la CDMX han fallecido a causa del virus.

Con semáforo rojo, que indica el alto riesgo de contagio, la movilidad ha disminuido, pero no lo suficiente para frenar la epidemia.

Es la tarde del sábado 23 de enero del 2021. Afuera del Hospital General de Zona 2A “Troncoso” del Seguro Social, personas sentadas sobre la banqueta o a bordo de vehículos esperan impacientes noticias de sus familiares. La misma escena se repite sobre Viaducto Río de la Piedad, afuera del hospital temporal Covid, donde prácticamente una ambulancia ingresa cada vez que otra sale. 

Sobre Periférico Oriente Calle 7, en la Unidad Médica Familiar 35 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se observa el ingreso de pacientes al recién inaugurado Módulo de Atención Respiratoria, donde hay un triage respiratorio las 24 horas del día, y donde incluso se comprometió, por parte del director de ese Instituto, Zoé Robledo, que habrá oxígeno para quien lo requiera ante la escasez y desabasto que padecen familiares de pacientes contagiados.

En el Hospital General de Zona 29 del IMSS, ubicado en Aragón, personas en silla de ruedas, en vehículos particulares, taxis y a pie, no dejan de llegar para una valoración médica.

En Parque Tezontle, una popular plaza comercial al oriente de la Ciudad de México, la afluencia se ve disminuida, pero aún así personas ingresan en grupos de hasta ocho personas. Otras salen con una o varias bolsas de tiendas. Sobre canal de Tezontle, jóvenes tomados de las manos caminan para ingresar al centro comercial. En esa avenida, en lo que fuera dos agencias de automóviles, ahora lucen vacías y con la leyenda: “Se renta”.

Sobre avenida Rojo Gómez, un restaurante implementó unas novedosas cápsulas para que comensales coman sobre la baqueta. El lugar luce lleno, e incluso con fila de espera.

También un restaurante de comida argentina, ubicado sobre Circuito Interior, improvisó mesas en lo que fuera su estacionamiento, y se observó casi lleno.    

En la Línea 5 del Metro, que corre de Santa Anita a Constitución de 1917, la afluencia de pasajeros fue regular a la de un sábado común. En el Bosque de Aragón, familias no dejaron de hacer el “camping”, aunque los encargados pedían no congregarse ni permanecer en el lugar todo el día.

Por las calles ya es habitual observar a la gente con cubrebocas, e incluso con un colgante de gel antibacterial, pero no sobran los que se niegan a usar correctamente el aditamento: unos lo portan colgado de una oreja, otros en la barbilla, unos más en el cuello y los llevan en las manos.

La jefa de Gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum, anunció que su administración buscará comprar vacunas para sus habitantes, pero hasta marzo. “Tuve una conversación también con el Insabi y otras instituciones para conocer cuál es esta apertura… (para la compra de vacunas) y ver si la ciudad podría entrar en un esquema de este tipo”.

En máxima alerta

Diversos hospitales registran una alta afluencia de ambulancias, así como de familiares de pacientes contagiados; mientras, en las calles, se observa una gran cantidad de personas.

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