Los electores mexicanos son mayoritariamente conservadores y les da miedo votar por el cambio; sin embargo, parece que para esta elección en México pesará más el hartazgo, indignación y enojo hacia el partido en el gobierno que el miedo a perder los avances democráticos de los últimos años, pues en gran medida muchos de éstos ya se perdieron, planteó Juan Luis Hernández.

“Muchos de los aspectos de propaganda negativa no cuadran con la realidad, es decir, ya la gente está apreciando que ya hubo un retroceso autoritario, se descompuso la economía, se descompuso el tejido social del país, se duplicó el secuestro en México. Las condiciones sociales, económicas y políticas del país le están dando razón a Andrés Manuel López Obrador en términos de su mirada sobre el país, por eso no sorprenden los porcentajes que tiene en la intención del voto”.

En entrevista, el director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana, campus Puebla, explicó que es difícil que en México se instaure un gobierno similar al de Venezuela como lo han sugerido partidos como el PRI y PAN en caso de que López Obrador gane la Presidencia de la República, ello porque, explicó, en ese país no hay un gobierno autoritario, sino uno totalitario, que concentró en torno a sí muchas facultades y no tiene contrapesos.

“En México no hay condiciones para tener gobiernos totalitarios, los gobiernos autoritarios sí tienen cierta indignación que se organiza para responder. Si ganara López Obrador tendría mucha oposición, para empezar tendría la del PRI, la del PAN que son muy grandes, tendría la oposición de muchos gobernadores panistas y priistas, tendría una oposición importante del empresariado, y la de medios de comunicación. No hay ninguna condición para poder pensar que pudiera hacer lo que quisiera, porque tendría contrapesos”.

Ola de malestar toma fuerza

Juan Luis Hernández refirió que así como sucedió en países como Estados Unidos, Francia, Chile, Costa Rica, en México también un sector de votantes podría rebelarse contra el conservadurismo electoral.

“Creo que un sector de votantes en México formará parte de esta ola, que yo denomino de malestar electoral en el mundo, justamente contra los resultados económicos y sociales y nefastos que ha tenido la globalización neoliberal en general. En México en este proceso electoral hay dos sentimientos que están movilizándose mucho: el miedo y el enojo”.

En ese sentido, planteó que en las elecciones del 2006 e incluso las del 2012, el factor miedo fue el determinante en los resultados electorales; sin embargo para la jornada el próximo 1 de julio, seguramente lo será el hartazgo.

“Con corte de mediados de abril el afecto que va ganando es el hartazgo, y el enojo-indignado. El miedo que ha estado presente como planteamiento de estrategia de voto negativo, como propaganda del PRI y del PAN, no ha funcionado hasta este momento, sí lo han usado como estrategia, pero no ha funcionado, eso quiere decir que los electores están teniendo un comportamiento muy distinto en esta ocasión a como se comportaron en el 2006 y el 2012”.

El académico de la Ibero Puebla comentó que más que tener miedo a perder lo que se ha ganado, parece que los ciudadanos están haciendo un balance de lo que han perdido en estos años.

“El retroceso autoritario ha sido mucho, creo que lo que habíamos avanzado en términos democráticos lo hemos perdido con Enrique Peña Nieto, creo que eso ilustra por qué están en el tercer lugar”.

No hay miedo a perder lo conseguido porque eso ya se perdió, en todo caso, el miedo podría ser a la incertidumbre sobre qué ocurrirá en caso de que gane López Obrador porque sólo se tiene el antecedente de cómo gobernó en la Ciudad de México, dijo.

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