El operativo Mochila Segura es un paliativo ante la violencia que se vive dentro de las escuelas en México, por lo que tanto las autoridades como la sociedad deben trabajar en estrategias de prevención, aseguraron especialistas.

Tras el acontecimiento ocurrido el viernes pasado en Torreón, Coahuila, en el que un estudiante de sexto de primaria disparó en una escuela, para después suicidarse, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció la creación de un plan nacional de Mochila Segura, y serán los padres quienes revisen las pertenencias de sus hijas e hijos.

Entrevistado por El Economista, el presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero, David Calderón, destacó que la seguridad escolar inmediatamente se identifica como controles físicos , por lo que es necesario considerar el bienestar y cultura de paz para erradicar la violencia en las escuelas.

Recordó que durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón se creó el programa Escuela Segura, con aspectos atinados que implicaban la coordinación entre los padres de familia y maestros para identificar los riesgos potenciales en torno a las escuelas.

Sin embargo, esta intención no progresó, por lo que se quedó el aspecto controversial del operativo Mochila Segura con la intención de prohibir la entrada de armas y sustancias tóxicas a los centros escolares.

“Por supuesto que el operativo es controversial porque implica un elemento de presión sobre los estudiantes que, al ser víctimas de violencia, son criminalizados. La revisión de mochilas es la peor educación cívica que te hace ver que, aunque seas menor de edad, eres sujeto de desconfianza y que te acostumbras a que la autoridad se inmiscuya en tu vida personal. El precio de la tranquilidad es estar sujeto a la búsqueda injustificada”, sentenció.

El investigador del Programa de Seguridad de la organización México Evalúa, Alan López, consideró que la base para erradicar la violencia entre las y los menores de edad es una política de prevención.

“No figura con el discurso del gobierno actual tener una política de prevención bien diseñada y ejecutada, en cambio se ha optado por programas sociales como Jóvenes Construyendo el Futuro o las becas Benito Juárez que no son políticas de prevención y que no están destinadas a atender estos factores de riesgo”.

Además, consideró que México debe optar por estrategias que con evidencia muestren resultados positivos como la terapia cognitivo-conductual para desarrollar habilidades de inteligencia emocional en las y los alumnos, las cuales deben estar acompañadas de actividades deportivas y artísticas.

“Un programa que atienda la violencia debe estar focalizado y definir claramente cuál es la población objetivo y tiene que ser trabajado a nivel local. Si bien los programas de bienestar son oportunos, no están dirigidos para erradicar la violencia”, dijo.

De la Universidad La Salle, Milton Rodríguez reiteró que el esfuerzo para reducir la violencia debe incluir a las autoridades y a la sociedad, y aseguró que la prevención viene desde el seno familiar.

Finalmente, consideró que se puede emplear la tecnología para evitar el ingreso de armas en las escuelas siguiendo el ejemplo de algunas instituciones de Estados Unidos en las que se han instalado arcos detectores y botones de pánico.

“Es un trabajo en conjunto, se tienen que sentar bases no sólo con las autoridades sino también con los padres de familia, valdría la pena sentarse y llegar a un acuerdo tanto de las autoridades como la comunidad de padres”.

marisol.velazquez@eleconomista.mx