De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) las rutas de riesgo, en nuestro país, para los migrantes se ubican en Baja California, Chiapas, Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

La mayoría de estos lugares se relaciona directamente con la ruta del tren que utilizan en su tránsito por México a Estados Unidos , reporta la CNDH en su Informe Especial de Casos de Secuestro de Migrantes .

En la opinión de Patricia de los Ríos Lozano, coordinadora del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana, México es la peor pesadilla para los migrantes centroamericanos .

En febrero pasado, la CNDH exhibió cuáles son las zonas de mayor riesgo para los migrantes, quienes son secuestrados por la delincuencia organizada.

Son 71 municipios, de 16 estados, con tramos carreteros y ferroviarios en los que, según testimonios recabados por la CNDH, se da el mayor número de secuestros o extorsiones.

Tan sólo en Veracruz hay 12: Las Choapas, Agua Dulce, J. Carranza, S. de Alemán, Acayucan, Coatzacoalcos, Cosamaloapan, Tierra Blanca, Córdoba, Orizaba, Río Blanco y Camarón de Tejeda.

En Nuevo León: Monterrey, Anáhuac, Zuazua, C. de Flores, Sabinas Hidalgo, Parás, Marín, Doctor González, Cerralvo, Treviño, Cadereyta, Los Ramones, China, General Bravo.

Para Patricia de los Ríos es necesario que las autoridades tengan certeza sobre el número de migrantes que cruzan. Se ha demostrado que dependencias vinculadas a la Procuraduría General de la República o Secretaría de Seguridad Pública Federal no lo saben, mientras que los albergues tienen mejores datos .

VIEJAS ADVERTENCIAS

De acuerdo con el padre Alejandro Solalinde, director del Albergue Hermanos en el Camino, en Oaxaca, el gobierno federal tenía conocimiento, desde el inicio de la presente administración de las agresiones y violaciones a los derechos de los migrantes por reportes de las organizaciones civiles, albergues e institutos de investigación. Estos lugares de protección a migrantes iniciaron hace tres décadas, pero la creciente violencia en su contra obligó a los activistas a abrir más casas de atención. Hoy tienen más de 52 de estos espacios, los cuales también padecen amenazas y atentados del crimen organizado.

Esta acción (de protección al migrante), que en un principio fue de manera asistencial; ahora es un pilar importante para la defensa de los derechos humanos, reflejada en nuevas leyes y políticas públicas en favor de los derechos de los migrantes , dice Solalinde a El Economista.

La Casa del Migrante en Tijuana, inaugurada en 1987, marcó la línea a seguir en este tema. Al paso del tiempo, tanto religiosos como laicos, replicaron esta labor y hoy somos más fuertes, más amenazados, pero más escuchados , detalló Solalinde.

A decir del padre, la lucha frontal en contra del narcotráfico provocó un despunte de violencia en el 2007, el 2009 y el 2010 contra los centroamericanos que cruzan México para llegar a Estados Unidos, ya que los criminales dispusieron de menos capital, por lo que hicieron de los migrantes una caja chica, cuyo valor asciende a 50 millones de dólares, a través del secuestro y trata de personas indocumentadas.

Por otra parte, Jorge Bustamante, investigador del Colegio de la Frontera Norte, expuso que para los defensores de los migrantes ha sido frustrante insistir en las denuncias sin tener resultados, por lo que consideró que falta un compromiso de los niveles más altos del gobierno.

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