El crimen y la corrupción han sido los grandes retos para América Central en los últimos ocho años; en esta región México se ubica como uno de los menos pacíficos, de acuerdo con el Instituto de Economía y Paz (IEP).

Este think tank —con sede en Sidney, Australia— dio a conocer el Índice de Paz Global (IPG) 2018, en el cual México ocupa el sitio 140 entre 163 países observados. De acuerdo con el ranking, que mide con datos del año pasado, a nivel América Latina el país más pacífico es Chile, ubicado en el lugar 28, seguido de Uruguay (37), Costa Rica (40) y Panamá (50).

En contraste, Colombia es la nación latinoamericana menos pacífica, localizada en el lugar 145, seguida por Venezuela (143), México (140), Honduras (118), El Salvador (116) y Guatemala (111).

En el Índice se incluyen 163 países y territorios de acuerdo con sus niveles de paz. Se miden los niveles de paz, su valor económico y cómo desarrollar sociedades pacíficas.

El reporte —que consta de 95 páginas— expone los retos para la construcción de paz a nivel regional. Sobre América Central, donde México es colocado en el estudio, se advierte que en los últimos ocho años este hemisferio ha presentado las peores tasas de homicidio, crímenes violentos y percepciones sobre criminalidad.

El informe detalla que una de las amenazas centrales para la paz en la región es que el crimen organizado en México y algunas pandillas presentes en el Caribe han logrado corromper a las fuerzas de la ley y el orden así como al cuerpo político.

Así, ningún país en la región ha logrado mejorar su puntaje en las percepciones sobre criminalidad en la última década.

México se encontró en la posición 142 de 163 países en el IPG 2017. En la edición del 2016 de este ranking se ubicó en el puesto 140.  Cada año, el Instituto para la Economía y la Paz realiza también el Índice de Paz México (IPM), el cual se alimenta del estudio global.

El IMP más reciente del país dio cuenta de que el 2017 fue el año más violento del que se tiene registro, con más de 29,000 víctimas por homicidio, es decir, 24 muertes por cada 100,000 habitantes. Así, experimentó un deterioro de 10.7% en comparación con el año anterior. En este texto se destacó que el número de asesinatos representa niveles máximos históricos, incluso superiores a los del 2011, año considerado como el más crudo de la guerra contra el narcotráfico.