El túnel mide aproximadamente 15 metros de largo, es obvio que no está terminado, pero se extiende a lo largo de dos países. Comienza en una zona donde se encuentra un conjunto de canales de drenaje que una ciudad fronteriza de los Estados Unidos comparte con México, y termina abruptamente debajo de un estacionamiento en Arizona.

Otro túnel mide aproximadamente unos 25 metros, también se encuentra inconcluso. Una de sus entradas se ubica dentro de una tienda abandonada en la ciudad fronteriza mexicana de Nogales.

Un tercer túnel mide aproximadamente 10 metros, también se encuentra en Nogales, aunque no está claro dónde comienza y termina.

Lo increíble es que los tres fueron descubiertos sólo durante el último mes, mientras el presidente Trump continuaba demandando 5,700 millones de dólares para construir un muro fronterizo entre Estados Unidos y México.

Del hundimiento de la que fue una de las más importantes promesas de campaña en las elecciones presidenciales del 2016, Trump se ha encargado de rescatar su promesa durante el cierre parcial de la administración más prolongado en la historia del país.

El argumento principal de Trump apunta a que la construcción de barreras físicas evitaría la inmigración ilegal y el tráfico de drogas en los Estados Unidos.

Pero los expertos aseguran que la proliferación de túneles revela que los narcotraficantes usan múltiples canales, incluido el subterráneo.

David Shirk, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de San Diego, asegura que hay gente que está dispuesta a buscar otras alternativas: el soborno a la policía fronteriza o el transporte subterráneo.

La voluntad cruza fronteras

“Ya sea que estemos hablando de drogas o personas, donde hay voluntad, hay una manera de sortear la pared. Estos túneles destacan la inutilidad del debate actual en el hecho de que habrá muchas formas en que los contrabandistas y las personas indocumentadas podrán romper las barreras que construimos en la frontera”, dijo Shirk.

Durante la semana que corre, el presidente Trump continuó presionando a los demócratas para que apoyen su plan fronterizo asegurando que “sólo un muro funcionará” para mantener al país a salvo.

Christopher Wilson, subdirector del Instituto de México en el Centro Internacional de Académicos Woodrow Wilson, expuso que se han encontrado túneles en áreas urbanas y suburbanas y que generalmente entran o salen de edificios en Estados Unidos.

Los túneles están construidos en áreas donde cercas o muros, en zonas donde hay doble o triple protección, ya existen, y queda claro que la construcción de más paredes no los detendrá, comentó Wilson.

“El descubrimiento de nuevos túneles requiere de (la elaboración de) una estrategia múltiple”, dijo Wilson, citando como ejemplo inversiones en tecnología y personal en los puertos de entrada.

“En términos de retorno de la inversión, 5,000 millones de dólares o 20,000 millones o 60,000 millones para la construcción de un muro no van a dar un buen retorno de la inversión”, explicó.

Wilson dijo que es difícil determinar qué porcentaje de las drogas que ingresan a Estados Unidos lo hace a través de túneles. La mayoría de las drogas ilícitas ingresa a Estados Unidos a través de puntos de entrada formales.

El Chapo y sus túneles

Algunos de los antiguos socios del famoso Joaquín, el Chapo, Guzmán testificaron durante su juicio y declararon haber utilizado varios túneles para trasportar la cocaína. Durante años lo hicieron de México hacia Arizona; sin embargo, luego utilizaron los puntos de entrada legales para introducir el contrabando.

Las autoridades encontraron uno de esos túneles en agosto pasado. Medía 182 metros y estaba ubicado debajo de un restaurante abandonado de la cadena KFC, en San Luis, Arizona. En octubre se localizó otro en Baja California, México.

Algunos túneles eran cortos y aún estaban en construcción cuando las autoridades los encontraron. Algunos eran más grandes y más largos, como un túnel de 600 pies que se encontró en agosto bajo un restaurante abandonado de KFC en San Luis, Arizona, y otro que se encontró en octubre en Baja California, México, a tan sólo 60 metros al sur de la frontera.

El túnel más largo se encontró en el 2016. Medía 800 metros, entre San Diego y Tijuana.

Trump quiere algo que se vea porque lo que no se ve no lo puede vender a su base electoral.

Así de sencillo.