La violencia doméstica es una de las problemáticas más complejas de prevenir, atender y cuantificar en México. El encierro domiciliario derivado de la emergencia por el nuevo coronavirus ha encendido alertas por el incremento de tensiones y círculos violentos dentro de los hogares.

La Secretaría de Gobernación (Segob) ha comunicado que con base en los registros de llamadas de urgencia al 911 se podría hablar de un aumento de hasta el 120% durante el primer mes de aislamiento. Pese a ese referente, especialistas en temas de género coinciden en que este indicador no es suficiente ni para medir el fenómeno ni para atenderlo.

Durante la conferencia virtual El enemigo en casa: Aumento de la violencia intrafamiliar durante la cuarentena, las expertas María Elena Morera, Anayeli Pérez Garrido y Marcela Eternod Arámburu explicaron que cuantificar la violencia dentro de los hogares es complicado debido a las deficiencias del sistema de prevención y atención a víctimas y por las diversidades entra las víctimas mismas y sus situaciones individuales.

Por un lado, se tiene que considerar que hacer una llamada de auxilio implica sólo “la culminación de un proceso de abusos previos dentro del hogar”. Se desconoce toda la situación de violencia previa, así como las condiciones en las que se realizó la llamada.

La violencia perpetrada contra las víctimas antes del llamado de auxilio queda invisible y, por consecuencia, no se considera en las estadísticas, coincidieron las expertas.

Otra problemática para generar estadísticas certeras a partir de las llamadas de violencia doméstica es que no es posible homogeneizar las situaciones de las víctimas, no es posible conocer a detalle sus problemáticas individuales ni el tipo de violencia estructural de las que son víctimas.

Durante el conversatorio virtual, las expertas también identificaron que además de ser insuficientes para cuantificar el fenómeno, las llamadas de urgencia al 911 tampoco son eficientes para atender y dar seguimiento a los casos de las víctimas.

Para consolidar una denuncia por violencia doméstica es necesario que la víctima la presente físicamente y en la mayoría de los casos, incluso realizar la llamada de auxilio les resulta un reto, especialmente agudizado por un aislamiento domiciliario donde las víctimas conviven en todo momento con sus agresores. 

Violencia doméstica y menores de edad

En el caso de los menores de edad, la situación se potencia. Juan Martín Pérez García, experto en la defensa de los derechos de niños y adolescentes y quien participó en el conversatorio, identificó dos problemáticas para los menores a la hora de pedir ayuda: su acceso limitado a las telecomunicaciones y su condición de menores que les obliga a tener un mayor que valide sus denuncias.

En un segundo momento, el elemento que reduce la efectividad y eficiencia del sistema de seguridad pública para atender a las víctimas de violencia doméstica es la ausencia de perspectiva de género en todos los procesos. Desde el seguimiento a las denuncias hasta la impartición de justicia. Especialmente en una situación de emergencia sanitaria como la que se vive, las expertas coincidieron en la necesidad de incluir a mujeres especialistas en la toma de decisiones relacionadas con la pandemia.

“No se trata de que haya mujeres tomando decisiones de política pública sólo porque sí, sino porque es necesaria la perspectiva de género para que el impacto sea equitativo”, dijo María Elena Morera.

Especialmente en un país con desigualdades y niveles de violencia como los que enfrenta México. Aquí asesinan entre 9 y 11 mujeres todos los días y la mayor parte de la violencia contra mujeres se perpetra dentro de sus hogares y por gente cercana a ellas.

No hay políticas de prevención

Las carencias del sistema de seguridad y justicia en México, especialmente cuando se trata de violencia de género, no son la única problemática. Las expertas también enfatizaron en la importancia de promover e invertir en la educación con perspectiva de género, que se traduce en la prevención de violencia.

Es necesario que se atienda la violencia contra mujeres, niñas y niños, y que se haga justicia, pero es mucho más relevante que se reduzcan esos niveles de violencia, que se promueva la prevención, dijeron.

Con todas las complejidades que existen en el país, no sólo para conocer el panorama real sobre la violencia de género, sino también para atenderla, el llamado es de alerta, de concienciación y sobre todo de exigencia para que las autoridades y la sociedad implementen mecanismos de monitoreo para proteger a las víctimas. Que se incrementen las capacidades de los refugios para recibirlas y se dé seguimiento a sus casos, coincidieron las expertas. 

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kg