Las limitaciones del presupuesto de egresos de la federación para 2020 han colocado en una situación preocupante a los sectores salud, inversión para infraestructura y para el campo, planteó el analista económico Luis Foncerrada Pascal.

En entrevista dijo que el gasto en salud programado en el presupuesto no alcanzará para cubrir con las necesidades en ese sector, lo cual es muy delicado por tratarse de un asunto sensible para las familias mexicanas.

Foncerrada consideró que es preocupante lo destinado a inversión en infraestructura, ya que es lo que le permite a los países crecer económicamente, al inducir la inversión privada, además de que si se cuenta con una mejor infraestructura se generan las condiciones para tener mayores beneficios en el comercio nacional e internacional.

En su opinión en este caso concreto se requiere de una modernización, ya que las deficiencias en este aspecto se están convirtiendo en cuellos de botella en el intercambio comercial y al no estarse haciendo nada para resolverlo, finalmente vamos a acabar obstruyendo la posibilidad de tener más exportaciones y, consecuentemente, de crecimiento.

En el caso de los recursos que se prevén destinar para el campo comentó que en años anteriores ha habido mucho desperdicio de recurso en este sector, al destinar presupuesto a grupos de intereses de manera innecesaria.

Comentó que, si bien el presidente López Obrador ha manifestado su intención de acabar con la corrupción que había en el campo por la forma en que se dispersaban los recursos presupuestales, además de eso, lo que se necesita es invertir en la modernización de las empresas agrícolas, en la modernización de los distritos de riego y, en general, en infraestructura para el desarrollo.

Foncerrada puso foco en que los incrementos están en los renglones de transferencias directas y subsidios por lo que hay que ver si traen buenos resultados.

El especialista en asuntos económicos llamó la atención en que el gobierno del presidente López Obrador se ha puesto como objetivo tener finanzas públicas con un superávit primario de 1%, y es muy probable que sea incluso superior a esa cifra.

“Realmente el superávit primario va a rebasar el pensado y en este sentido pues me parece que la contracción del gasto público es demasiado fuerte”, indicó.

En este punto en específico consideró que bien se hubiera podido plantear un superávit primario de 0.4%, sobre todo cuando no hay dinero para infraestructura.

Por otra parte, destacó que es necesario comenzar a pensar en serio en una reforma fiscal que ataque la informalidad y poder incrementar los ingresos del gobierno.

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