Este año Acción Nacional no tendrá renovación de su dirigencia, pues en noviembre pasado Marko Cortés y Héctor Larios fueron electos para el periodo 2018-2021, por lo que sus esfuerzos están concentrados en conservar Puebla y Baja California, gubernaturas que estarán en disputa el próximo 2 de junio y en las que según las encuestas aventaja Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, así como en ser oposición a la fuerza en el poder.

En la elección del pasado 1 de julio, Acción Nacional se colocó como la segunda fuerza a nivel nacional. Su candidato Ricardo Anaya obtuvo 10 millones 249,705 votos abanderado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, además se quedó con la segunda bancada más grande en Cámara de Diputados y el Senado de la República, y aunque perdió Veracruz, ganó Yucatán, sumando así 12 entidades gobernadas.

Sin embargo, Puebla, estado ganado por Martha Erika Alonso, está en riesgo de perderlo. Luego del fallecimiento de la gobernadora y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, el Congreso local nombró a un interino, Guillermo Pacheco, quien convocó a elecciones para el próximo 2 de junio.

La competencia por la gubernatura será entre el PAN y Morena. De acuerdo con algunas encuestas, el excandidato a gobernador de Morena, Luis Miguel Barbosa, aventaja en la preferencia entre los poblanos para ocupar el cargo de gobernador para el periodo 2019-2024, lo cual ha encendido los focos rojos al interior de Acción Nacional.

El reto de Marko Cortés, quien se enfrenta a sus primeras elecciones de gubernatura como presidente nacional, será tejer fino para lograr unir a los panistas, pues en esa entidad del centro del país, el partido se percibe dividido y sin un rumbo claro.

Otro desafío será la designación de su candidato, aunque aún no se define el método para la elección. Hasta ahora hay varios nombres que se mencionan, entre ellos Rafael Micalco Méndez y Eduardo Rivera, y otros que ya se descartan como el de Luis Ernesto Derbez.

Bastión panista en riesgo

Otro foco rojo para el panismo es Baja California, estado donde en 1989 Ernesto Ruffo ganó e inauguró una etapa de gobiernos panistas, que hasta ahora acumulan 30 años ininterrumpidos en el poder.

La alerta se funda en que en las elecciones del año pasado, Morena ganó todo. Para la Presidencia, López Obrador obtuvo una amplia ventaja, pero además el partido se quedó con las dos senadurías y ocho distritos electorales en disputa, reduciendo así la presencia del Partido Acción Nacional.

Otro problema para el PAN es que por primera vez en 24 años competirá sin aliado electoral, luego de que no logró establecer ningún convenio ante el Instituto Estatal Electoral, y a ello hay que sumarle que no cuenta un candidato perfilado a la gubernatura, como ya lo tiene Morena. Se trata del senador con licencia y delegado estatal para Programas de Desarrollo, Jaime Bonilla.

De acuerdo con algunas encuestas, las preferencias favorecen a Morena hasta con más de 50 por ciento.

No logra ser oposición de peso

En cuanto a su papel como partido opositor, Acción Nacional no lo ha logrado pese a ser la segunda fuerza política en el país.

De hecho, hay quienes afirman que es más oposición al partido en el gobierno, el expresidente Felipe Calderón Hinojosa. Y de lograr el michoacano la conformación de su partido político, el PAN se dividiría y con ello la oposición frente al poder se debilitaría aun más.

Y no es que Acción Nacional no sepa cómo hacer el papel de partido opositor. Quizá los números y las alianzas no han estado de su lado, propiciando que incluso no pueda ni retrasar la aprobación de iniciativas como la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos y las reformas a la ley orgánica de la administración pública, con la cual se creó la figura de superdelegados.

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