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Política

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Hacer a la UNAM más grande de lo que ya es: Daniel Trejo

El aspirante a Rector de la universidad ve que entre los problemas a atender se encuentra la seguridad, violencia de género y el interés superior de la niñez.

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Foto EE: El Economista

El reconocimiento y los ingresos monetarios no son un incentivo para que el doctor Daniel Trejo Medina busque la rectoría, sus motivos están en hacer la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “más grande de lo que ya es”.

Trejo Medina forma parte de la comunidad UNAM desde que tenía 15 años, cuando ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria No. 6 Antonio Caso, donde cursó la carrera técnica en Computación, lo que le permitió colaborar como asistente en actividades de investigación desde 1994 en la máxima casa de estudios.

Gracias a su formación a nivel bachillerato, Trejo Medina cursó la ingeniería en Computación de la UNAM en, de la que se tituló en 1995 y se doctoró en Ciencias de la Administración con mención honorífica. La Universidad del Valle de México lo formó como licenciado en Derecho.

Ha impartido clases en las facultades de Derecho, Ciencias, Contabilidad y Administración e Ingeniería de Ciudad Universitaria y ha impartido cátedra en otras universidades como el ITAM, La Salle, Anáhuac, Escuela Bancaria y Comercial ISEADE-FEPADE El Salvador e IPAG Business School Francia.

—En estos años de experiencia, ¿cuáles han sido las principales problemáticas que ha visto en el alumnado y la institución?

En realidad, yo empecé como empleado en 1994 y lo dejé porque me fui al mundo empresarial y después el sector público un rato. Pero bueno, son prácticamente 15 años de no faltar un semestre a dar clases. Hay alumnos que les encanta, que cuestionan todo y que no les gusta lo que uno dice porque tienen diferentes contextos; esa es una riqueza de la universidad.

Nos ha tocado ver de todo, salones donde falta algún tema de infraestructura, donde ya han asaltado a algún chico en el camino al salón. Hemos tenido algún problema de delincuencia dentro de la universidad, como en todo el país, pero afortunadamente no fue tan grave. Hubo unas balaceras en el denominado camino verde en un día que me tocó dar clase, y vi indirectamente ese asunto. Es muy triste que en un espacio tan lindo y abierto se hayan tenido que tomar medidas para cuidarlo.

También hay un cambio importante en el tema de la tecnología, el modo y el modelo de estudio ha avanzado un poco para los estudiantes, es decir, ya son o están gamificados. Es un tema de ludificación del aprendizaje cada vez aprenden más por sí solos.

La educación a distancia ha crecido mucho y a muchos estudiantes les ha gustado, aunque otros no se han acabado de adaptar. Ha sido un modelo bastante interesante ver cómo evolucionan los chicos y cómo algunos de ellos intentan regresar a la universidad para dar clases.

—En el tema de seguridad, ¿desde qué punto abordaría la delincuencia que se vive dentro de la universidad?

La delincuencia es un problema muy serio, ya que es un tema que afecta a nivel nacional. La universidad, dependiendo de su ubicación (somos 108 edificios o unidades en México, Estados Unidos, Europa y Asia), debe establecer un diálogo con las autoridades locales y estatales, y crear vínculos y puentes. Por ejemplo, un director de Acatlán o Aragón debe recibir apoyo para entablar un diálogo con la autoridad local y garantizar la debida seguridad pública.

Pero también hay que ser preventivos: educar a los alumnos, procurar en el entorno, mejorar esos temas de acceso. Es un tema de diálogo, no es algo que pueda atender solo la universidad, sino que tiene que estar de la mano con la sociedad y con las autoridades.

—Sobre la violencia de género que existe en la UNAM, ¿cuáles serían sus propuestas para atacar la problemática?

La violencia de género, creo que se ha venido atacando muy bien en la universidad hay toda una línea de trabajo y de investigación, incluso hay áreas especializadas que la estudian, pero también todas las facultades y la defensoría están trabajando en mejorar prevenir y atender esas cuestiones.

Definitivamente hay que ser un poco más alineados al ordenamiento correspondiente, porque ya no nada más es un tema de género ¿qué pasa con todos los menores de edad? Los chicos de iniciación universitaria, CCH y prepa, el interés superior de la niñez es un tema olvidado hasta ahora por la universidad.

Cuando digo olvidado no es en el mal sentido, es un tema que se tiene que atender desde un punto de vista de los protocolos de educación y prevenir. Además del género que hay que observarlo sin distinciones. Yo atendería además de la de la violencia de género el interés superior de la niñez.

—Quisiera cambiar de tema a las titulaciones, ¿usted cómo promovería que se aumenten las titulaciones en tiempo y forma?

El tema de la eficiencia terminal es muy importante, pero hay que observarlo no nada más como terminar la escuela, hay que ver por qué o qué factores son los que inciden que un alumno no se titule. Puede ser por trabajo, porque el tutor de la tesis no le permite titularse, porque lo está chantajeando eso ocurre mucho y hay muchas denuncias de ese tipo, o porque son mano de obra gratuita en algunos casos para algunas personas, lo cual es contrario a la moral y a la legislación, pero ahí hay un tema complicado porque los alumnos denuncian al que tiene el poder, y es el que le dan la razón, no al que tiene la razón netamente y eso es en un ordenamiento que se tiene que atender.

—Una queja recurrente entre los alumnos es que los planes de estudio están desactualizados, ¿este problema como lo atendería?

Todas las facultades tienen un consejo técnico al cual hay que respetar y apoyar, cada cierto tiempo, en promedio 3-4 años dependiendo de la facultad, hacen una revisión.

Aquí hay que entender la realidad social actual, qué es lo que se está requiriendo y alinear ese tema del plan de estudios conforme lo que requiere la sociedad, más allá de estar creando nuevas carreras, posiblemente hay que mejorar el temario de lo que se entrega, pero esto implica que además de tener grandes investigadores como los que tenemos, hay que hablar con la sociedad, empresarios, gobiernos, para ver cuál es el requerimiento que tiene la sociedad.

—Si llegará a la rectoría, ¿cómo sería la relación con el gobierno?

La relación con el gobierno siempre tiene que ser de mucha comunicación, hay que conversar mucho. Yo soy apartidista político, es decir, no tengo ningún polo ideológico, no pertenezco a ningún partido, eso me da una ventaja muy importante en ser agnóstico a las decisiones.

Hay que dialogar mucho, hay que entender que el señor presidente tiene muchas presiones y busca un proyecto en muchas cuestiones, nos vamos a sumar en algunos otros temas seguramente. Hay que verlo como un todo, no nada más como un interés de un grupo de personas, es toda la comunidad los que tenemos que cuidar, entonces que hay que dialogar no nada más con el presidente, también con alcaldes también, jefes de gobierno, gobernadores.

—Y hacía la comunidad universitaria, ¿cómo sería la relación?

El trabajo del rector Graue ha sido muy bueno, pese a la pandemia, logró, junto con todos sus directores, hacer un trabajo loable, entonces hay que mantener todo eso bueno de la relación con la comunidad.

Tengo la ventaja de ser un poco más joven que los otros, de venir de un mundo tecnológico y lo que algunos dicen que es una desventaja yo la veo como una ventaja, estoy todos los días con estudiantes en el pizarrón, diario veo lo que les falta, lo que les duele, algunas veces cuando uno tiene un puesto directivo es complicado lograr hacer esto. Yo no me bajaría de dar mi clase porque es lo que me gusta.

—¿Por qué usted aspira a la rectoría de la UNAM?

Después de casi 30 años de ser profesionista y de haber tenido puestos en la iniciativa privada, haber trabajado con diversas universidades, haber sido funcionario público, creo que tengo la capacidad suficiente y solvencia moral para poder dirigir un grupo de grandes personas, porque la UNAM es la suma de muchas personas.

Principalmente los investigadores, que son muy importantes, pero también hay que ayudar a la UNAM en temas de deporte y de cultura, la UNAM dejó de ser un líder en deporte desde hace algunos años. Posiblemente por un desconocimiento involuntario de los que están a cargo de ello, pero hay que entender que la universidad es grande por toda su gente.

El otro tema es, si lo he hecho en otras organizaciones, yo creo que lo puedo hacer muy bien en la UNAM, algún otro compañero investigador me decía 'oye, pero pues es complicado que sin que haya sido tu director de facultad puedas atender a la UNAM', le digo: mira, he estado en situaciones más complicadas y complejas, políticamente hablando, y las he podido solventar, imagínate qué se puede hacer cuando tengo un equipo de gente con tanta experiencia al interior de la universidad.

Soy un ferviente creyente que la universidad debe de ser más grande de lo que hoy día es y esto requiere que nosotros, como Rector, entendamos que tenemos que tocar vidas, que tenemos que iluminar personas para facilitarles ese profesionalizados exitosos.

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