La cercanía política, al parecer, ha quedado en segundo término hasta ahora, y es que en la carrera por las nueve gubernaturas en disputa, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se ha orientado por otras características, como ir con el mejor posicionado en encuestas.

En el camino han quedado aspirantes como Ildefonso Guajardo, cercano al presidente Enrique Peña Nieto, y que buscó la postulación para Nuevo León. También quedó fuera la secretaria general de la CNOP, Cristina Díaz, compañera de fórmula a la dirigencia nacional en tiempos de Humberto Moreira.

El partido que encabeza el mexiquense César Camacho -del Grupo Atlacomulco- se ha empeñado en lanzar el mensaje de que, para candidato a gobernador, se elegirá al mejor posicionado y aquél que permita la unidad al interior del partido. Hasta ahora son dos los candidatos designados por el PRI, en Nuevo León, con Ivonne Álvarez, que en su momento trabajó en la campaña presidencial del tabasqueño Roberto Madrazo. La senadora con licencia aspira suceder a su correligionario Rodrigo Medina y con quien se le identifica en cercanía; sin embargo, encuestas la colocaban como puntera en la interna del tricolor.

El fin de semana pasado, el PRI dio paso a la designación para Michoacán, en donde la candidatura al gobierno estatal recayó en gente de la CNOP, de quien fuera secretario-coordinador ejecutivo del CEN: el senador con licencia y empresario Ascención Orihuela, con amplia trayectoria a nivel estatal. Alfredo Castillo -comisionado por Peña para la seguridad de Michoacán- no figuró ni siquiera entre los aspirantes.

Pero sí hay jaloneo

Así, el presidente Peña Nieto parece que no ha podido retomar las riendas del PRI, como en la época gloriosa del otrora partidazo, porque los gobernadores de filiación priísta, aquellos que durante el tiempo en que el tricolor fue oposición a nivel nacional, adquirieron tal poder que se convirtieron prácticamente en virreyes, se resisten a acatar la línea que se dicta desde Los Pinos.

Prueba de ello es la definición de los candidatos a gobernador y a diputados federales que habrán de contender en los comicios del próximo 7 de junio.

El tironeo está fuerte , confirmó una ex dirigente de primera línea del partido tricolor en los tiempos en que todas las decisiones relacionadas con el PRI se tomaban desde la Presidencia de la República. Y en Insurgentes Norte (sede del PRI nacional), sólo se aterrizaban.

La definición de las candidaturas a diputados federales, más que las de gobernador, cuyo proceso está en marcha, opinó la priísta, habrá de revelar si los gobernadores del partido siguen ejerciendo la fuerza que los caracterizaba durante los gobiernos de los ex presidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, ambos del PAN, cuando su poder fue prácticamente ilimitado.

Hay voces que reconocen que si bien la designación de los candidatos tricolores a los gobiernos de Nuevo León y Michoacán se dio sin sobresaltos, el riesgo de la división está latente.

En Querétaro, donde todos pensábamos que era de los estados fáciles, no se ha podido sacar el candidato a gobernador. Imagínese cómo estarán los demás que sí están complicados... , hizo notar otro priísta.

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