La baja de militares por actos de desaparición se redujo a cero en los últimos cinco años, según muestran datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Entre el 2006 y el 2009, no se tuvo registros de desapariciones de militares.

Del 2010 al 2015, uno de los periodos más violentos, 242 militares no fueron localizados y causaron baja de la Sedena, según consigna el documento “Estado global del personal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, que por diferentes motivos causó baja, en los años de 1985 al 30 de junio de 2020”.

No obstante, del 2016 y hasta el mes de junio de este 2020, no se han registrado desapariciones de elementos castrenses.

El 2010 fue el primer año cuando comenzaron a registrarse sucesos de desaparición de militares. Para entonces habían pasado tres años del inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico que emprendió el entonces gobierno federal, encabezado por Felipe Calderón Hinojosa.

Ese año se registraron ocho desapariciones de militares, por lo que fueron dados de baja dos tenientes, un sargento segundo, dos cabos y tres soldados.

Para el 2011 se reportó la desaparición de 22 militares: un teniente, cuatro sargentos segundo, seis cabos y 11 soldados.

Un año después, en el 2012, al final del sexenio de Calderón, fue 15 el número de elementos del Ejército desaparecidos: dos sargentos segundo, ocho cabos y cinco soldados.

Para el 2013, el primer año de gestión de Enrique Peña Nieto, hubo 67 sucesos de desaparición de militares: un sargento, cuatro cabos y 62 soldados; esta última, la cifra más alta para entonces.

En el 2014, según el documento de la Sedena, se registraron 130 eventos de desaparición de elementos castrenses: nueve cabos y 121 soldados.

La base de datos de la Sedena no precisa el lugar donde ocurrió la desaparición de cada uno de los 242 militares, ni la operación que desarrollaban entonces.

Deserción, a la baja

La deserción del Ejército tuvo su pico más alto entre 2006 y 2007 cuando el entonces gobierno federal ordenó la salida de elementos de los cuarteles para realizar tareas de seguridad pública. Sin embargo, a la fecha, esa tendencia se ha revertido.

En el 2006 se registraron 16,405 deserciones y en el 2007 otras 16,641. Para el 2008 el abandono de funciones de personal militar tuvo una disminución al presentarse 9,112 casos.

En el 2009 se presentaron 6,879; en el 2010 descendió a 4,398; mientras que para el 2011 desertaron 3,451 elementos del Ejército. En el 2012, unos 2,505 militares abandonaron el servicio; un año después, en el 2013, fueron 2,022 casos.

Ya para el 2016 hubo 1,205 deserciones; en el 2017 fueron 1,147; en el 2018 ocurrieron 1,319 casos; en el 2019 hubo 975 eventos; y entre enero y junio del 2020, apenas 347 elementos han desertado.

Sin datos sobre secuestros

El Economista solicitó a través de solicitud de transparencia a la Sedena información sobre el número de elementos del Ejército que han sido secuestrados de julio del 2006 al 15 de junio del 2020, ante lo que la instancia indicó no contar con información.

La dependencia respondió (en la solicitud con folio 700177120) no contar con la estadística, al no ser necesaria para la operación y sus funciones.

Cabe recordar que se han presentado recientemente casos de secuestro de elementos castrenses.

El 13 de junio pasado, el general brigadier de la Sedena, José Guillermo Lira Hernández, fue secuestrado en el municipio de Tepexco, Puebla, y dos días después fue liberado por sus captores en las inmediaciones del municipio de Atlautla, Estado de México.

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