De 1985 al 2016 se han registrado en México 52,210 defunciones femeninas con presunción de homicidio. Y tan sólo en los últimos seis años se reportan 15,535 casos, reportó el informe “La violencia feminicida en México”.

El documento, elaborado por ONU Mujeres, Inmujeres y la Secretaría de Gobernación, da cuenta de que tan sólo el año pasado se registraron 2,746 defunciones, lo que representa un promedio diario de 7.5 casos, alcanzando una tasa de 4.4 defunciones por cada 100,000 mujeres, la más alta en los últimos cuatro años.

Por entidad federativa, Colima, Guerrero, Zacatecas, Chihuahua, Morelos, Baja California y Tamaulipas son las que alcanzan las tasas más altas de defunciones con presunción de homicidio por cada 100,000 mujeres.

En números absolutos, el Estado de México registra el mayor número de casos, con 421, seguido de Guerrero con 243, Chihuahua con 168, Ciudad de México con 144, y Veracruz con 137.

En relación con los municipios que representan mayor peligro para las mujeres se encuentran Acapulco, Guerrero, con 3.9% del total nacional de defunciones femeninas con presunción de homicidio; en segundo lugar Tijuana, Baja California, con 3.5%; Juárez, en Chihuahua, con 2.7%; Victoria, Tamaulipas, con 2.5%, y Ecatepec, Estado de México, con 2.2 por ciento.

El informe señala que a partir del 2004 las armas de fuego comenzaron a utilizarse con mayor frecuencia para asesinar mujeres, fecha en la que alcanzaba 29% del total de los crímenes; dicho porcentaje alcanzó 54% para el 2010.

“Su uso (de armas) se redujo en 46% en 2012, a 38.5% en 2014, y aumentó a 48.6% en 2016”, se detalló.

características

Sobre las características de las víctimas, se observó una tendencia de crecimiento de 1985 (23%) al 2015 (48%) entre mujeres solteras.

“Lo anterior es de particular importancia pues, a diferencia de otros países donde el feminicidio por parte de la pareja íntima es el preponderante, en México hay una importante proporción, más de una tercera parte, donde toma otras características”, se refirió.

Se indicó que es evidente la necesidad de que en los formatos de captación de información y estadísticas sobre el agresor se incluya si éste mantenía o mantuvo una relación con la víctima, a fin de establecer con exactitud qué parte de la violencia contra las mujeres proviene de la pareja íntima.

“Como en los estudios previos, se utilizaron los certificados de defunción en los que se presume que se trató de un homicidio (...) Los análisis se realizaron utilizando la información más reciente disponible de manera pública”, indica el reporte.

Además, se alerta que las diferentes modalidades y expresiones de la violencia impiden el desarrollo de las mujeres y las niñas, menoscaban su libertad y derechos, limitan el pleno desarrollo de sus capacidades y minan su participación política, económica y social.

Como parte de las “Acciones de Estado para eliminar la violencia contra las mujeres”, en el documento se propone que es necesaria una política integral de Estado para eliminar la violencia contra las  mujeres.

Por ejemplo, que se coloque el tema de la violencia contra las mujeres y las niñas en los tres poderes y niveles de gobierno, así como homologar, a nivel local, todos los tipos de violencia contra las mujeres, incluidos el feminicidio y la violencia feminicida, contemplados tanto en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como en el Código Penal Federal.

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