El próximo domingo se renovarán las gubernaturas de ocho estados, así como la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y se anticipa una disputa cerrada en Veracruz, Puebla y Yucatán.

Todo parece indicar que habrá alternancia en Chiapas, Jalisco, la Ciudad de México, Morelos, Tabasco, mientras que en sólo una es casi segura la continuidad: Guanajuato gobernada por el PAN.

La decisión de las dirigencias nacionales del PRI y el PVEM de postular a un candidato del PRI a la gubernatura de Chiapas, entidad gobernada por un militante del Partido Verde (Manuel Velasco Coello), está a punto de ocasionar que el candidato del PRI a la Presidencia se quede sin alrededor de 1 millón de votos en esa esquina del sur de México.

Algunos analistas refieren esa cifra porque en el 2015 en la elección de diputados federales si se cuentan los votos que obtuvieron PRI y PVEM suman poco más de 1 millón de votos, número que es superior a los 805,400 sufragios que ambos partidos aportaron a Enrique Peña Nieto en la elección presidencial del 2012.

Lo cierto es que el rompimiento político del PVEM y el PRI en la campaña por la gubernatura de este año generó que esos partidos se encuentren en una situación de desventaja ante Morena.

Analistas consultados en esa entidad refieren que todo parece indicar que en Chiapas el candidato de Morena, PT y PES, Andrés Manuel López Obrador, ganará la elección y esa expectativa de triunfo ha colocado en una posición real de conseguir la victoria al abanderado de esa alianza, Rutilio Escandón. 

Lo interesante es que en Chiapas el que se blindó electoralmente fue el gobernador, Manuel Velasco Coello, quien operó para que en todas las alianzas electorales o partidos que competirán contra el PRI quedara un candidato cercano a él.