En México, el movimiento feminista está tomando una pausa relativa, como lo están tomando muchos asuntos sociales, políticos relevantes, aseveró Tania Meléndez.

La investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que en estos momentos, en la discusión pública, todo gira entorno a la pandemia del Covid-19 y sus consecuencias económicas, simplemente porque es algo que está trastocando a todas las realidades.

En ese contexto, añadió, lo que sí puede hacer, está haciendo y debe seguir haciendo el movimiento feminista es preguntarse ¿nosotras y el Covid-19 qué?, ¿nosotras, nuestras causas y la pandemia mundial qué?

Dijo que otro de los cuestionamientos es ¿qué sucede con las mujeres que ya habían logrado salir al espacio público, ser más independientes económicamente?

En ese sentido mencionó que los estudios de género están cuestionando cuáles son los roles dentro de los hogares de mujeres y varones, desde cómo se distribuyen las tareas de cuidado y tareas domésticas, así como identificando dónde están las acciones de violencia, inequidad y desigualdad.

El reto será mantenerse visible

La socióloga comentó que, en la nueva realidad que habrá cuando se reactive la actividad económica en el país, el reto para las organizaciones que integran el movimiento feminista es no dar marcha atrás, sino mantenerse en el estatus de denuncia demanda y visibilización que han mantenido por décadas y que se incrementó e hizo elocuente a principios del año.

“El reto es mantener el movimiento vigente, utilizando las redes sociales, sabiendo que, en estas plataformas, si bien se pueden utilizar para apoyar una movilización social en favor de causas como las del movimiento feminista, también si se utilizan de cierta manera pueden tener un efecto adverso”.

En ese tenor, comentó que una ventaja es que las manifestaciones del 8 de marzo pasado se organizaron, en gran medida, usando las redes sociales y eso generó una experiencia que en los sucesivo puede aprovecharse.

Llamó la atención que en México predomina una lucha ideológica entre una sociedad conservadora y otra con posiciones progresistas, por lo que van a continuar dándose golpes ríspidos de ideas.

La académica relató, en los últimos años, el movimiento feminista en México ha venido cobrando fuerza hasta la manifestación del pasado 8 de marzo y el paro de un día después. Recordó que ese último empuje se motivó en gran medida al movimiento #Metoo iniciado en 2017 para denunciar acosos sexuales en distintos contextos, a escala mundial.

A partir de ahí, se comenzó a reforzar el movimiento feminista en todo el mundo y las manifestaciones de mujeres se van dando cada vez más organizadas, identificando una generación muy activa en redes sociales, que son las jóvenes universitarias que tienen y cobran un papel muy importante.

Esto ocurrió cuando en México hay un gobierno que trae una perspectiva de cambio, destacó.

Además, se da una disputa política con el gobierno en turno. La llegada de la pandemia ocurrió esta pausa relativa, pues las relaciones entre grupos de feministas se mantienen cada una trabajando para empujar sus causas, expuso.

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