Atrás quedaron esos 8 de marzo en los que las mujeres recibían flores en “agradecimiento” por existir. Esta vez, el cielo se pintó de rosa y morado al grito unísono de “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”.

Este domingo, entre 80,000 y 100,000 mujeres tomaron las calles de la Ciudad de México para exigir justicia por las niñas y mujeres víctimas de feminicidio; por las miles que han sido asesinadas y desaparecidas; por todas las que viven violencia de género, y por todas las que fueron calladas sin razón.

Fue desde la 1 de la tarde de ayer que todas ellas comenzaron a reunirse en el punto de encuentro: el Monumento a la Revolución. Sin distinguir edad, raza, religión o clase social, todas estaban dispuestas a marchar para defenderse de las violencias de las que en algún momento de su vida han sido víctimas; distintas causas, pero el mismo eje, la defensa de los derechos de las mujeres.

Llegadas las 2 de la tarde, la marcha arrancó con las madres de víctimas de feminicidio y desaparecidas encabezando el movimiento de miles, con pancartas repletas de fotos y nombres de mujeres que, en muchos casos, aún no tienen justicia.

Más atrás, los contingentes poco a poco se integraban a la marcha denominada 8M. Mujeres en grupo, solas, con niñas, niños y hasta con mascotas crearon una gran mancha morada y verde, colores distintivos de la lucha contra la violencia de género en todo mundo.

La marcha avanzaba hacia el zócalo capitalino, y en el recorrido los gritos de: “¡Alerta, alerta, alerta el que camina (...)la lucha feminista por América Latina!” y “¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!”, entre otras consignas que distinguen al movimiento, eran coreados por miles, al tiempo que sus rostros mostraban enojo e impotencia ante la creciente violencia de las que son víctimas.

Al llegar frente al Palacio de Bellas Artes, donde está el símbolo que recuerda la máxima expresión de la violencia contra las mujeres, a través del Antimonumento de Feminicidio, familiares advirtieron que no será retirado hasta que se erradique ese delito.

“Ojalá que algún día pudiéramos quitar esta antimonumento. Será el día que dejen de asesinar a nuestras mujeres, de violar a nuestras niñas y que haya justicia para cada una. Mientras siga habiendo mujeres que lloren a sus hijas, nosotras seguiremos saliendo a las calles”, expresaron quienes reclaman por las suyas.

Asimismo, advirtieron que hay personas lucrando con su lucha.

De acuerdo con cifras oficiales, tan sólo en el primer mes de este año 73 mujeres fueron víctimas de feminicidio, mientras que 247 lo fueron de homicidio doloso.

A su paso, por la calle 5 de mayo, las bombas de colores, diamantina y aerosol se hicieron presentes, dejando un rastro colorido en distintos edificios junto a la mirada de cientos de mujeres policías que fueron desplegadas.

Poco después de las 3 de la tarde, la marcha llegó al zócalo, siempre encabezada por madres, seguida de los grupos de mujeres a favor del aborto, personas trans, zapatistas, campesinas, universitarias, periodistas, mujeres con discapacidad, ciclistas, de ONGs, entre otras.

Todas ellas auxiliadas por representantes de Naciones Unidas y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entre otros. Al llegar las 6 de la tarde, el grito de “si tocas a una, nos tocas a todas” seguía sonando en la plancha del zócalo.

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