Antes de pensar en alianzas o coaliciones para contender por la presidencia de la República en el 2024 y ocho gubernaturas en el 2022 y el 2023, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se tiene que reconstruir, reorganizar y unir, afirmó Jorge Carlos Ramírez Marín.

“El PRI en lugar de estar hablando de alianzas tiene que estar hablando de fortaleza interna, tiene que resolver sus conflictos internos, tiene que fortalecer y darle más valor a su fuerza interna, a sus nuevos valores, a sus antiguos y probados valores, a sus nuevas propuestas, a defender las que sí funcionaron en el pasado; esa es nuestra primera tarea antes de estar pensando si vamos con la luna o con el sol”, respondió el senador por Yucatán y consejero propietario del poder Legislativo por la fracción parlamentaria del PRI ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) al preguntarle si su partido debe aliarse al PAN y PRD para enfrentar a Morena durante los próximos tres años.

En entrevista con El Economista, dijo esperar que la Asamblea Nacional del PRI, a realizarse hoy

y mañana, “signifique una bocanada de aire fresco para que el partido se aboque a esta tarea de reconstrucción interna”.

¿En 2024 el PRI debe ir solo, con candidato propio o externo, pero solo?

“No lo sabemos. Primero tenemos que hacer nuestro trabajo de unidad y de fortaleza interna y entonces veremos si nos alcanza para un candidato propio, por difícil que parezca hoy, o vamos a unirnos a una fuerza para hacer el trabajo juntos. Pero no hablemos solamente de alianzas, debemos empezar a hablar de coaliciones, de gobierno formados desde la propuesta a los ciudadanos, y allá yo creo que el PRI tiene muchos más argumentos y elementos que otras fuerzas políticas”.

Ramírez Marín anunció que en la Asamblea Nacional propondrá que el PRI pueda nominar candidatos externos a todos los cargos de elección popular.

“El partido tiene que ser franco y directo frente a la sociedad y si queremos sumar no podemos ser un partido de candados, tenemos que ser un partido de puentes. Es hora de replantearnos qué clase de partido queremos. Si después, cuando tengamos que unirnos a alguien o tengamos que proponer a alguien de fuera porque es el que más le conviene a la elección y a la propuesta ciudadana, vamos a tener que estar simulando. Mejor dejemos muy claro de una vez que somos un partido de causas y los que representen esas causas tienen un lugar en el PRI. Hay que poner en nuestros estatutos la posibilidad de admitir estas fórmulas y no estar inventando simulaciones a la hora buena”.

El PRI, reconoció, “está en una etapa de reconstrucción y reorganización muy complicada” porque “carga con muchas cosas y no ha logrado todavía sumar las propuestas nuevas, pero es el esfuerzo en el que estamos; dándole más peso a esas nuevas propuestas”.

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