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EPN ante el reto más importante de su sexenio: CIDAC
La estrategia del gobierno federal responde a un enfoque que se centra en apagar incendios coyunturales sin una estrategia para atender la violencia, el abuso de poder, la corrupción y la ingobernabilidad, afirma el CIDAC.

El golpe de realidad que el resurgimiento de la inseguridad trajo como foco mediático, la parálisis económica y el caso Ayotzinapa han significado para la administración del presidente Enrique Peña Nieto el reto más complicado de su gestión, más aún al tomar en cuenta que el gobierno privilegió la imagen y la comunicación como base de su éxito, observa el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC).
En un análisis, el think tank menciona que el entorno actual ha exacerbado un clima de repudio y reclamos al gobierno federal; ello ha logrado opacar el triunfalismo oficial en las últimas semanas.
En respuesta al caso de Ayotzinapa, las autoridades federales emprendieron un despliegue de las instituciones de seguridad, así como un llamado a las fuerzas políticas y a las organizaciones de la sociedad para emprender los cambios que impidan que se repitan casos de agresión similares.
Ambas estrategias, apunta el CIDAC, responden a un enfoque que centra las energías en apagar incendios coyunturales sin que necesariamente se cuente con una estrategia para atender los problemas estructurales de la violencia, el abuso de poder, la corrupción y la ingobernabilidad.
El CIDAC advierte que de seguir el patrón reactivo y no proactivo, el supuesto pacto convocado por el presidente Peña el 3 de noviembre difícilmente va a generar cambios profundos. Por el contrario, el riesgo de caer en la replicación de patrones fallidos podría degenerar en un instrumento para diluir responsabilidades y compartir el costo del fracaso de las acciones de las autoridades.
Para fortalecer el sistema de justicia mexicano no son suficientes los acuerdos y las declaraciones de intención, sino la creación de condiciones dentro de las instituciones de seguridad y justicia. No debe confundirse la retórica política con la voluntad política , concluye el CIDAC.