La discriminación racial en el México contemporáneo es un fenómeno complejo que no puede ser reducido a la problemática indígena, pues también se produce contra otros grupos de la población de niveles socioeconómicos bajos, expuso la especialista Beatriz Urías, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, que se conmemora el 21 de marzo, señaló que diversos grupos son estigmatizados no sólo por ser mestizos con razgos físicos más cercanos a lo indígena, sino también por encontrarse en los márgenes de la cultura dominante.

Además de los matices de la piel o la forma de las facciones, la exclusión pone en entredicho la manera de hablar, el nivel educativo y el manejo de códigos culturales. En México, el racismo y el clasismo se acompañan , aseveró.

De acuerdo con el especialista, la marginación y la discriminación de las que son objeto los grupos indígenas constituyen un fenómeno innegable, pero no hay que olvidar la estigmatización contra las mujeres que laboran en el servicio doméstico, los trabajadores de la construcción o los vendedores ambulantes.

Dichos sectores de la población tienen condiciones laborales desfavorables y carecen de medios como la educación para acceder a mejores oportunidades, indicó Urías Horcasitas en un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sin embargo, señaló que grupos históricamente oprimidos también llegan a ejercer el racismo, como los mestizos que rechazan abiertamente cualquier resabio indígena y consideran que el blanqueamiento constituye la principal estrategia de movilidad social.

La investigadora consideró que el futuro en torno a la discriminación dependerá no sólo de una transformación cultural, sino de los cambios democráticos que se concreten y de la construcción de otro modelo económico que aminore las diferencias imperantes.

Al mismo tiempo, añadió, se requieren más estudios especializados que aborden diferentes ángulos del problema.

MIF