Si Andrés Manuel López Obrador empieza a dar el foxazo, lo vamos a criticar igual o peor que a sus antecesores, aseveró José Hernández. El cartonista que firma su trabajo sólo con su apellido dice que se asume como un “caricaturista de izquierda” y que comparte con el hoy presidente electo algunas posiciones políticas, pero advirtió que “si traiciona, obviamente que lo voy a criticar”.

En entrevista, el reconocido monero del periódico La Jornada y el semanario Proceso dejó clara esa posición: “Si López Obrador empieza a traicionar sus promesas de cambio, si empieza a dejar intocados los intereses, claro que lo vamos a criticar igual (que sus antecesores) o peor”.

Sin embargo, eso no es lo que le preocupa del futuro inmediato del país. Consideró que hay que estar atentos al desempeño de la gente que estará alrededor del próximo jefe del Ejecutivo federal y también a la nueva oposición.

“Va a haber una nueva oposición, yo creo que muy fuerte” que puede ser “muy irresponsable”.

Hernández comentó que “es un invento” que AMLO vaya a reaccionar de manera intolerante a la crítica. Eso es parte de la campaña, lo mismo que la idea de que México puede convertirse en un país similar de Venezuela. Dijo que basta analizar cómo se desempeñó cuando fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.

Tampoco le dio mayor importancia a las críticas al presidente, cuando llama fifí a la prensa. “Prefiero que él diga lo que piensa públicamente a que en secreto presione para que despidan a una periodista”.

“Me parece mucho más grave eso a que el señor diga lo que quiere decir y que lo podamos criticar por lo que diga, pero”, aclaró, “hasta ahora yo no le conozco ninguna acción que vaya en detrimento de la libertad de expresión”.

Relató cómo desde que antes de que se diera la alternancia del partido en el gobierno los caricaturistas han hallado muchos personajes en el escenario político nacional para fijar sus posiciones y críticas.

Desde su perspectiva, al gobierno de Zedillo le interesó sólo controlar a la televisión y desdeñó a la prensa, lo cual favoreció la crítica; después llegaron los panistas “y esos fueron más torpes que los priistas, pero también optaron por controlar la televisión. Luego regresó el PRI más controlador, pero se dieron cuenta de que el 2012 ya no era lo mismo que en 1988 y al final los críticos resistieron”.

En ese sentido, destacó que el reto de la caricatura es no perder lo importante por lo superficial.

La caricatura debe tener unas convicciones y principios muy claros que permitan fijar una posición frente a lo que está pasando.

El cartonista debe tener una lectura correcta, refiere

El licenciado en Artes Visuales planteó que originalmente el cartón político tenía como base el hecho de que el miedo al ridículo modifica las conductas. Que la gente que está en el poder, por el miedo a ser ridiculizado, actuaría de manera ética, pero, admitió, en los hechos eso ya no funciona, mucho menos en México, donde la gente que ocupa posiciones de poder es demasiado cínica.

Destacó que el humor es parte fundamental del cartón político, pero destacó que se trata sólo de un ingrediente y que incluso en su trabajo a menudo le falta acentuarlo. Eso, debido a que para este profesional de la caricatura, quizá es hasta más importante la precisión del comentario.

Explicó que un cartón atinado es aquel que hace una lectura correcta de la realidad. Un dibujo eficaz con humor genera un cartón resuelto. Si no hay una lectura correcta, aunque lleve un buen contenido de humor, es fallido.

Para entender pone como ejemplo cuando algunos celebraron el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, y lo reflejaron como que la metieron a la cárcel por corrupta, cuando en realidad se trataba de la ejecución de una venganza.

José Hernández

  • Nació el 9 de noviembre de 1965 en la Ciudad de México.
  • Es licenciado en Artes Visuales por la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.
  • Ha publicado en: El Chahuistle, Milenio Diario, La Jornada, Proceso, El Chamuco.
  • Ganó el Premio Nacional de Periodismo en el 2000
  • Junto con El Fisgón y Helguera ha publicado los libros El sexenio me da pena (Grijalbo, 2000) y El sexenio se me hace chiquito (Grjalbo, 2003), así como La canallada del desafuero para principiantes (Grijalbo, 2005).

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