El 2019 se convirtió en el quinto año consecutivo en el que el número de víctimas de asesinatos creció en México, y así alcanzar un nuevo máximo histórico.

De acuerdo con los registros preliminares de víctimas de homicidios dolosos diarios, contabilizados por la Secretaría de Seguridad Pública, el Ejército, la Marina y la FGR, en diciembre pasado se registraron al menos 2,444 víctimas de ese delito en el país.

Si se suman con las registradas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y noviembre, da un total de 34,132 homicidios dolosos en el 2019.

En el último lustro, el alza en las víctimas de asesinato ha sido una constante.

En 2014, el Secretariado contabilizó 17,342; en 2015 fueron 17,886; en el 2016 se registraron 22,545; en el 2017 subió a 28,871, y el 2018 cerró con 33,743.

Si se cotejan los registros del 2018 con el 2019, habría 389 víctimas más, igual a un aumento de 1.15 por ciento.

En tanto que si se compara el 2019 con el 2015, año a partir del cual comenzó a ir en incremento el registro de víctimas de asesinato, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el aumento sería de 90.8 por ciento.

El 2020, año de evaluación

Expertos consultados por El Economista indicaron que el 2020 será un año para evaluar lo efectivo que son las medidas implementadas en seguridad por la administración de Andrés Manuel López Obrador, como la creación de la Guardia Nacional, el combate a la corrupción y el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, además de observar si se avanza en la regulación de drogas como la mariguana, factor que, mencionaron, es clave para la reducción de la violencia en México.

David Ramírez, coordinador del programa de Seguridad de México Evalúa, indicó que se deberá poner especial atención al uso de las fuerzas armadas.

“(Se debe poner atención en) la Guardia Nacional y en los momentos en los que se involucre la Marina o el Ejército en labores de seguridad pública, cómo y qué tan efectivos están siendo para retomar el control de territorios que con frecuencia, vemos en las noticias, adolecen de control territorial por parte del Estado o que las fuerzas del Estado están en una especie de simbiosis con el mundo ilegal”, expresó.

Ramírez enfatizó que, en términos generales, no hay un cambio de estrategia en lo operativo con respecto a lo que se hacía en sexenios pasados de utilizar a las fuerzas armadas como principal arma para contener al crimen.

“Hay un cambio en cómo se comunican las cosas, recordemos cómo el objetivo comunicativo en el sexenio de Calderón era la espectacularidad, la forma en la que se presentaban los detenidos (...) la gran pregunta que queda es si sólo es una diferencia comunicativa”.

Por su parte, Santiago Roel, fundador del Semáforo Delictivo, indicó que mientras no se avance en la regulación de drogas, los resultados en seguridad serán los mismos.

“Si no regulan drogas, la violencia no va a bajar; eso es lo que puede hacer el gobierno federal, eso es lo que puede hacer (Andrés Manuel) López Obrador, eso es lo que prometió hacer y eso es lo que no han hecho”, afirmó.

El activista destacó que del total de homicidios dolosos “80% son ejecuciones de mercado de drogas (...) la única manera de lograr su reducción es a través de la regulación de drogas que es la manera más inteligente de quitar el mercado a las mafias”, indicó.

Y, añadió: “Lo demás; Guardia Nacional y programas sociales no funcionan, no tienen un impacto, digo GN es más de lo mismo, Policía Federal disfrazada de Guardia Nacional”.

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