En el segundo día de entrevistas a candidatos para encabezar la Comisión Nacional de Búsqueda, los aspirantes Juan Granados Altamirano, María Isabel Jiménez y Guillermo Gutiérrez Romero alertaron que es baja la capacidad de las autoridades de los tres niveles de gobierno para cotejar las muestras genéticas con cuerpos de desaparecidos.

Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, fue el encargado de realizar estas entrevistas a tres de los 11 aspirantes, charlas que fueron difundidas a través de las redes sociales de la dependencia.

María Isabel Jiménez, maestra y doctora en Derecho por la UNAM y promotora de la donación de órganos, criticó la falta de agilidad de las autoridades para la identificación de los cuerpos. Expuso que tiene un plan para organizar la búsqueda por fecha de la desaparición. “Vamos a dividir por tiempo los casos más urgentes; por un lado los que llevan más años, las cruces rosas (Chihuahua), hasta los que llevan dos, tres, cuatro años”.

Aseguró que en el Instituto de Ciencias Forenses no hay capacidad de identificación y destacó que “hay mucho dolor, porque sumado a la desaparición, está la omisión del Estado (por no poder ofrecer resultados genéticos)”.

Y advirtió que “mientras se sigan sumando capas de dolor, mientras tengamos en este país asuntos sin resolver, de 20 años o más, mientras existan millones de comisiones, mientras (México) siga siendo uno de los 20 países señalados por la ONU como líderes en desapariciones forzadas, vamos a continuar siendo un Estado fallido”.

El aspirante Guillermo Gutiérrez Romero, expresidente de la Fundación Nacional de Niños Robados y Desaparecidos, se pronunció por el fortalecimiento del Instituto Nacional Forense, porque “no es posible que existan hoy en día lugares donde hay cientos de fallecidos, en una caja de tráiler; yo creo que es una manera hasta de denigrar al ser humano”. Planteó necesario crear una Alerta Amber, pero para personas adultas que desaparecieron.

“Son millones de ojos, de mexicanos que pueden dar una alerta mediante el 911, o inclusive un número gratuito que pudiera crearse en la Comisión (Nacional de Búsqueda)”, dijo.

Acerca de cómo buscar a personas desaparecidas en crímenes del pasado, consideró que no debe desaparecer la esperanza de encontrarlas, aunque “todas estas personas, ya es prácticamente nula la esperanza de encontrarlas con vida”.

Afirmó que él sería “no solamente un comisionado de oficina; estoy dispuesto a ir al lugar que sea necesario”, garantizó.

Por su parte, Juan Granados Altamirano reflexionó que los ciudadanos perdieron el respeto y la confianza en la institución ministerial.

Aseveró que la identificación de cuerpos es un reclamo justo de las personas y refirió que “el dolor de las víctimas permea en la sociedad”.

Tareas de búsqueda y participación, dijo, que debe ser el Estado el responsable de éstas, no los familiares.

Finalmente, aseguró que el personal institucional está capacitado medianamente para realizar tareas de búsqueda e identificación de personas.