El Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, firmado el sábado en Ciudad Juárez, Chihuahua, no convenció del todo a sus principales dirigentes. Javier Sicilia y Emilio Álvarez Icaza admiten que ese pliego petitorio al gobierno federal podría quedar sólo en una Declaración de Juárez , porque contiene elementos radicales que no ayudarán a que el Estado mexicano cumpla con sus demandas de terminar con la escalada de violencia.

Consultado por El Economista, Álvarez Icaza explicó que el pacto firmado tras el recorrido de nueve días por igual número de estados del país a través de la caravana del consuelo tuvo que recoger las opiniones de todos los grupos que conforman el movimiento de organizaciones civiles, con el fin de otorgar pluralidad y reconocimiento a todas las formas de pensamiento; sin embargo, destacó que hay elementos del pacto que no tienen fundamento, por lo que ese pacto deberá ser modificado y quedar sólo en una declaración en lugar de pacto.

Por ejemplo, mientras que el pacto ciudadano demanda al gobierno del presidente Felipe Calderón sacar al Ejército de la lucha anticrimen, el propio líder del movimiento social, Javier Sicilia, reiteró durante el recorrido de la semana pasada que ello sería un acto irresponsable, porque primero las policías de los gobiernos de los estados deben cumplir con el proceso de depuración al que legalmente están obligados.

Verónica Corchado, relatora de la Asamblea Juarense del pacto ciudadano firmado el sábado, explicó que fueron las organizaciones civiles y de derechos humanos de Ciudad Juárez quienes presionaron para que se incluyera la demanda del retiro del Ejército de las tareas de seguridad.

reparto de culpas

Otro hecho que incluso provocó el enojo de Sicilia en el mitin del lunes 6 de junio en San Luis Potosí fue cuando uno de sus seguidores culpó a Calderón Hinojosa e incluso pidió su renuncia por toda la espiral de violencia que se vive en el país.

Ese día, en tono molesto, el escritor y poeta pidió a sus seguidores no generar una campaña de odio y reparto de culpas a una sola persona, porque el problema de la delincuencia, espetó, es una responsabilidad del Estado mexicano que está desafiado en su conjunto por las bandas del crimen y el narcotráfico. Otro hecho con el que difieren Sicilia y Álvarez Icaza es en la negativa de un sector del movimiento a la apertura al diálogo con el gobierno de Calderón. Incluso, en el mitin del sábado en la Plaza Juárez, Sicilia fue contundente al indicar que aunque a algunos no les guste la comunicación con los poderes del Estado debe fluir con el fin de obligarlas a dar una respuesta a las demandas ciudadanas.

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